[Bogotá por la Paz] Clara López, ministra de la paz

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Primero la paz

El nombramiento como Ministra de Trabajo de Clara López Obregón, ex candidata presidencial de las izquierdas colombianas, es un hecho inédito en la política del país, recibido con alborozo y esperanza en amplios sectores de opinión. Ha suscitado, sin embargo, una aguda polémica al interior de las agrupaciones más pendientes del dogmatismo que de la realidad.

Este hecho sólo tiene una explicación: estamos en la fase final de unas conversaciones entre el Gobierno del Presidente de la República Juan Manuel Santos y las FARC, prontas a firmar un Acuerdo de Paz, lo cual constituye un acontecimiento político determinante, alrededor del cual se modifican y alinderan todos los sectores de opinión. En el Bloque de poder de las derechas, hegemónico desde hace unas décadas, se ha intensificado su fraccionamiento al ritmo de los avances del actual proceso. A favor del acuerdo de paz trabajan la comunidad internacional, el Gobierno de Juan Manuel Santos, las fuerzas que constituyen la Unidad Nacional, la insurgencia y amplios sectores democráticos, populares y de izquierda, entre los cuales se encuentran las mayorías del PDA. Al otro lado, en “resistencia civil” como contradictores a la paz, coinciden fuerzas de la extrema derecha del Uribismo, neo-paramilitares, oponentes a la restitución de tierras, todos partidarios de continuar la guerra y sus secuelas.

La incorporación de la doctora Clara López al Gabinete ministerial, no es un hecho fortuito. Es el resultado de su amplia trayectoria política, de su vocación de paz y su talante democrático. El respaldo dado por ella y su fórmula vicepresidencial Aida Abella, a la reelección del gobierno de Santos en la pasada campaña presidencial, que le aportó cerca de 2 millones de votos en la segunda vuelta, fue decisivo para garantizar la continuidad de las conversaciones de La Habana. Tal decisión, tomada contra viento y marea, y en contravía de un sector recalcitrante del Polo, fue definitiva para derrotar la retoma del poder ejecutivo por parte de la extrema derecha en cabeza de Oscar Iván Zuluaga quién ya había ganado en la primera vuelta. Esto no fue un hecho aislado, es el resultado de una política coherente, generosa y acertada con la paz, que ha entendido que su logro es la primera de nuestras obligaciones y tareas.

Ello acrecentó el perfil de estadista de la nueva ministra y la convirtió en una figura indispensable para el fortalecimiento del proceso de paz y su refrendación. Desde el equipo gubernamental, Clara López tiene la tarea de liderar, más allá de la temática laboral y social que le corresponde, la articulación y la movilización de las grandes mayorías nacionales en la histórica tarea de terminar la guerra y construir la paz. Su desafío consistirá en avanzar hacia la democratización de la paz mediante el diálogo social. En tal virtud, su vinculación al gabinete trasciende el cargo asignado y no se parece en nada a la cooptación de líderes individuales con pasado de izquierda, en circunstancias anteriores.

El compromiso con la clase trabajadora

El Ministerio asumido es un gran reto con el mundo del trabajo, pues Colombia tiene un enorme déficit en materia de derechos laborales. Estamos atrasados más de dos décadas con respecto a los estándares internacionales. La mayoría de los acuerdos suscritos en materia laboral con la OIT y otros organismos multilaterales, se han convertido, en su mayoría, en letra muerta. No se atienden las demandas mínimas de los trabajadores, ni se respeta su derecho a la organización, a la huelga, a la reparación por la violencia anti sindical. Siguen pendientes la reducción de la disparidad laboral entre hombres y mujeres, la eliminación del trabajo infantil, la inclusión de los trabajadores del campo, de las diferentes etnias y personas LGBTI, la formalización laboral y un largo etcétera de asuntos indispensables para poder alcanzar el nivel de un trabajo digno.

En virtud de la violencia, la legislación laboral, la penetración patronal, y también por los defectos derivados del egoísmo gremial, el movimiento obrero colombiano se ha convertido en un estamento débil y un actor de tercera. Superar esto y conquistar la dignidad del trabajo no es asunto de poca monta. Tanto más, si se tiene en cuenta la composición de un gobierno y un gabinete hostil o indiferente a responder las demandas laborales. Ello no significa que desde adentro y desde fuera no se pueda avanzar en materia de derechos. El Ministerio del Trabajo es por naturaleza un mundo de tensiones entre el capital y el trabajo y en éste espacio es posible avanzar en reivindicaciones fundamentales si se quiere contribuir en la construcción de la paz con derechos y justicia social. Este es el reto asumido.

El nombramiento de una mujer en este Ministerio, fortalece la propuesta de “un millón de mujeres por la paz” y le imprime un sello de género a ésta tarea, con el protagonismo de quienes han padecido con más brutalidad los horrores de la guerra, y de quienes anhelan, claman y sueñan con un país en paz para sus hijos y sus familias. Desde el Ministerio y desde la presión ciudadana pensamos que hay que comenzar por acabar con la odiosa discriminación en el trabajo y en el salario con las mujeres colombianas.

SI a la movilización social por la paz, NO a la guerra

A pesar de la incertidumbre y confusión que persiste en un sector de la ciudadanía producida por la desinformación, el sectarismo y la polarización de la minoría partidaria de la guerra, pensamos que se inicia una espiral ascendente de confianza y apoyo al proceso de paz a partir del consenso logrado entre el Gobierno y las FARC para el blindaje jurídico de los acuerdos firmados, que compromete al Congreso, la Corte Constitucional y a las Naciones Unidas. Dicho consenso abre la puerta para declarar la tregua bilateral, el cese definitivo de las hostilidades, la firma del acuerdo de paz y su refrendación, y además fortalece el inicio de los diálogos con el ELN. Sea cualquiera el camino que se concrete, el “acuerdo especial” o el de las urnas a través de un plebiscito, o ambos, estamos ante una oportunidad de oro para convocar, movilizar y articular en una sola voluntad, a las grandes mayorías nacionales no sólo para proteger jurídicamente el proceso, sino para darle la fuerza y legitimidad política que precisa. De ahí que consideramos necesaria la conformación de una gran alianza para la paz, que concite el clamoroso respaldo de los colombianos.

Además, es la oportunidad para abrirle camino a unas izquierdas renovadas, más incluyentes, amplias, democráticas, más ancladas en la realidad nacional, no dogmáticas, y sintonizadas con el sentimiento y el querer de las grandes mayorías. La paz es de todos y no es un asunto de minorías. A ella debemos acceder con un discurso fresco y sencillo, que se gane el corazón y la mente de los colombianos, para conquistar un gobierno que garantice la paz, la democracia, la equidad, la inclusión y la justicia social.

Bogotá, mayo 14 de 2016.

FIRMADO:
Omar Ñañez Camacho Orlando Agudelo
Luis Alberto Gómez Heredia(Gral.R)   Francisco Mariño
Alpher Rojas Gerónimo Velazco
Alfonso Román Cera                                                    Rubén Darío Ramírez
Felipe Pineda Ruiz Harvey Hernández
Medardo Correa   Germán Ñañez
  Vladimir Zabala Ana Teresa Bernal Montañez
Luis Ignacio Sandoval Moreno Gonzalo Arcila Ramírez
Gloria Flórez Schneider Alonso Ojeda Awad
Betty Guidelman   Fabio Rivera
  Héctor Fajardo Pilar Hernández
Gabriel Martínez   Diego Angulo
  Orlando Zambrano   Fernando Gómez
Gerardo Bazante Jorge Clavijo
  Isidoro León   Juan Pablo Mantilla
Yuri Camacho Estela Rubio
  Edwin Marulanda Henry Álvarez
Luis Alberto Rubiano   Jaime Blandón
  Edgar Robles Felipe Andrés Pérez
  Jairo Navarrete   Gustavo Ramírez
  Ana María García   Orlando Henao
  Mónica Marín   Jorge Moscoso
  Alonso Cruz Jesús A. Mendoza
  Nancy Medina   Ernesto Rodríguez
  Flor Rivera Carlos Chacón
  Alfonso Vargas Romero Fabio Mojica
  Sandra Rodriguez Amarillo Ramiro Rueda
Michel León William Arango
  Jairo López Pedro Hernández
Esmeralda Guerra Daniel Marín
Yesid Espinosa Fernando Castillo
Marta Elena Muñóz Ramiro Serna
Mauricio Puentes José Ramiro Ortiz
Tomás D’achiardi Alberto Chavarro
Luis Fernando León Rocío Fajardo
Oscar Andrés León Claudia Cardona Plazas
Marlon Cruz Mauricio D’achiardi
Rafael Angel
Carolina Dorado
Milena Quintero
Daniel Felipe Rojas

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