[Caminos de Unidad] Venezuela revolución, crisis y realidad.

18:07:00

Hablar de Venezuela se ha convertido en un ejercicio cotidiano para una gran parte de las personas de a pié.

Por: Caminos de Unidad – Movimiento Social y Comunitario-.

Los noticieros, periódicos, artistas y políticos colombianos han logrado instalar la línea temática “Chavez-maduro-socialismo” en la psiquis del ciudadano promedio colombiano por encima de decenas de tópicos nacionales que deberían estar primero en nuestro abanico de prioridades.

Se ha vuelto un lugar común poner primero en los titulares el tema de los “presos políticos”, el desabastecimiento alimentario, la censura y la ausencia de libertad de prensa en tierras venezolanas que la muerte de niños diaria por inanición en La Guajira; el famoso “carrusel de la muerte” que sufren quienes pasan por urgencias en los hospitales y que nos conduce al “fallecimiento express” a centenares de colombianos o los escándalos de corrupción de Reficar, Ecopetrol, Saludcoop e Interbolsa, por mencionar algunas vergonzosas realidades criollas.

Los medios han logrado lo impensado: hacer que el “Show mediático” de Lilian Tintori, que incluye encadenamientos, lágrimas y arengas a favor del fín de la dictadura, en una operación sutil, falsa y cosmética (como su aparición triunfal en las revistas del jet set colombiano) sea más relevante en la agenda colombiana que los estragos de la minería en páramos que están dejando las multinacionales a su paso; más importante que el asesinato selectivo en las regiones a los dirigentes de derechos humanos en Colombia, más de 130 en 2016 o más importante que la suerte de miles de campesinos desplazados por el paramilitarismo a lo largo y ancho de la nación.

Se habla de los supuestos presos políticos venezolanos que están siendo juzgados por el gobierno bolivariano mientras se omite que en Colombia hay miles de desaparecidos, masacres, muertes y encarcelamientos de dirigentes sociales, comunitarios y políticos que por oponerse a la construcción de represas o a la mega minería, que destruye el tejido social y daña las tierras productivas, están siendo judicializados y hostigados con el amparo de entidades gubernamentales.

En semana santa nuestros magazines se horrorizan con el precio del pescado en Venezuela a la vez que omiten que en Colombia un gran porcentaje de sus habitantes no tienen ni para comprar una lata de sardinas por la pobreza y la desigualdad imperantes.

No pedimos que se omita lo que sucede en otras latitudes, pero si debemos exigir que se permita la autodeterminación de los pueblos, que se le otorgue relevancia a los problemas colombianos y que no se pretenda instaurar un gobierno para Venezuela desde Bogotá o Miami.

Es menester, que el pueblo venezolano haga respetar su constitución así como es imperioso que la dirigencia venezolana esté a la altura de esta cita importante con la historia y el proceso revolucionario. Nuestro papel, como Colombianos que propendemos por la soberanía para nuestro territorio, debe ser la solidaridad y apoyo para que el vecino país encuentre caminos de acercamiento y unidad en medio de esta sangrienta polarización reinante que carcome los cimientos de su institucionalidad.

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