La nueva ”antipolítica” joven… ¡de derechas!

17:01:00

Después de sufrir dictaduras, y vivir bajo Estado de sitio permanente desde los años 50 hasta principios del nuevo milenio, Latinoamérica entera se expone a un nuevo panorama político futuro: el de la desestabilización blanda, casi imperceptible, de sus regímenes democráticos por parte de Estados Unidos y las centenares de ONGs adscritas a su presupuesto nacional. 

Por: Dianna Camila Dávila / Democracia en la Red

Parte de dichos recursos en la actualidad tienen como destino fundaciones, partidos políticos, centros de pensamiento y canales de televisión funcionales a la política exterior norteamericana pero también financia a una categoría de actores que cada vez toman más fuerza en el ajedrez regional: la de los denominados “anti-políticos”.

Esta nueva cara de la derecha iberoamericana, la de la “anti-política”, ha creado un discurso donde los ejes conceptuales son la corrupción, los partidos, políticos y la “defensa de la libertad”, etiquetas que no dejan de ser dudosas, por no decir sospechosas. En el momento en que aquella retórica novedosa, por momentos vacía, insiste en la transparencia por encima de cualquier cosa y en culpar de todos los males a una camarilla de indeseables "politiqueros" que agotan los espacios de la participación ciudadana, la sospecha se transforma en indignación.

Cuando una de las referentes de esta oleada “anti-política”, como lo es la joven guatemalteca Gloria Álvarez, alude a la crisis del neoliberalismo (para desmarcarse de la derecha) y al totalitarismo comunista de la Unión Soviética, de Cuba y Venezuela (para atacar a las izquierdas) es necesario prender las alarmas de la desconfianza.

Y es que aquel falso distanciamiento de Alvarez con las ideologías es poco creíble, lo mismo que su postiza actitud de centro, más aún cuando en su banal discurso no existe ni una leve mención a quienes financian y mandan a tan indeseable "casta política": grandes bancos, empresarios y especuladores inmobiliarios y financieros.

En el fondo, es necesario no confundirnos y agarrar al "toro por los cachos": la aparición de estos referentes jóvenes de la “anti política” de derechas obedece a los deseos del 1% más favorecido de la población de habla hispana de crear una democracia, y unos actores democráticos de papel, a imagen y semejanza de sus intereses y expectativas, diametralmente opuestos a los del 99% restante. Gloria Álvarez es precisamente eso: un títere que se lucra y trabaja para aquellos sectores de poder. En el discurso de esta rubia guatemalteca de aspecto juvenil, que habita en un país donde el 80% de su población es indígena, existe una apología repetitiva y llena de lugares comunes sobre las ventajas de la “libre empresa”, la reducción de los Estados y la eliminación de impuestos para todo aquel que se auto denomine “emprendedor”.

La baraja de financistas de Álvarez incluye a AZASGUA, entidad que reúne a la gran industria azucarera de su país de origen, gremio al cual desde hace décadas se le acusa e investiga por explotación laboral infantil (http://bit.ly/1TZ1qIh) así como la cuestionada ONG norteamericana liderada por Alexander McCobin Students for Liberty, organización cuya misión es la de “promocionar la libertad en los jóvenes” mientras paralelamente auspicia actividades a favor de la desestabilización democrática en países como Brasil, Argentina, Ecuador y Venezuela, mediante el apoyo económico a organizaciones juveniles que se autodenominan "libertarias", pero que son conservadoras hasta en la médula, que operan en universidades privadas de capas medias y medias altas.

Gloria Alvarez, sin duda, se ha convertido en una de las apuestas de recambio generacional del movimiento de restauración conservadora que dice proclamarse "libertaria" en Iberoamerica, al igual que Yon Goichochea en Venezuela, Daniel Raisbeck en Colombia y Albert Rivera en España. Ella es, en resumen, el empaque nuevo de las tesis obsoletas y fracasadas de José Maria Aznar, Mario Vargas Llosa, Alvaro Uribe, Mauricio Macri y Leopoldo López, sus verdaderos jefes políticos.

El tiempo nos dirá si la consciencia de la gente del común sobre los avances sociales logrados en esta última década por los gobiernos progresistas es lo suficientemente sólida para anteponerse a la estrategia de los lobos “anti-políticos” disfrazados de oveja, basada en lograr el apoyo de los jóvenes apropiándose de su simbología. 

Twitter: @diannakmila

Share this

Related Posts