La crisis actual: hija del uribismo.

16:57:00

Hace más de 15 años la crisis del modelo económico y político en Colombia, manifestada en varios sectores del país desde el inicio del gobierno del expresidente Álvaro Uribe en 2002 y ahora con Juan Manuel Santos hasta 2018, adoptó la ruta neoliberal para profundizar el extractivismo de la naturaleza, la violación a los Derechos Humanos y la inversión privada.


Aunque el centro de la discordia entre el Centro Democrático -CD- y el Gobierno es el asunto de los diálogos de La Habana, el CD no desaprovecha oportunidad para criticar las decisiones de los gabinetes ministeriales a propósito de la crisis política, económica, social y diplomática que se vive en Colombia. Si bien la crítica es importante, el uribismo representado en el CD y sus simpatizantes, parece olvidar que antes de ser oposición fue gobierno y, como tal, tiene responsabilidad directa en las problemáticas actuales como la crisis energética.

Colombia soportó en las últimas semanas una de las crisis energéticas más grandes de su historia debido al Fenómeno del Niño, según fuentes oficiales. Esta situación generó múltiples críticas de los sectores políticos y sociales, lo que ambienta una crisis de gobernabilidad al interior del gobierno Santos. Uno de los grupos políticos más activos en estas circunstancias ha sido el CD que señaló su 'preocupación' por la falta de prevención del gobierno para afrontar estas situaciones.

No obstante, el CD olvidó que esta crisis es resultado de una serie de malas decisiones, de problemáticas históricas que proviene de este gobierno, sin duda, y también de mandatos anteriores al de Juan Manuel Santos. Veamos algunos ejemplos de la responsabilidad política del uribismo en algunas de las crisis más sonadas en el gobierno Santos, entendiendo que no son solo resultado de las malas decisiones actuales.

Falsos positivos

La violación sistemática de los derechos humanos, reflejada en el fenómeno de las ejecuciones extrajudiciales o 'falsos positivos', refiere al aumento de bajas registradas por las Fuerzas Militares respecto a los guerrilleros con la intención de conseguir incentivos monetarios y ascensos en la carrera militar. Esta es una de las 'papas calientes' que el gobierno Santos afronta ya que no se puede olvidar que el escándalo más notorio en este campo se desató en 2008, durante el segundo período presidencial de Álvaro Uribe. Entonces claro, Santos era Ministro de Defensa.

En esta penosa situación, más de 3000 personas inocentes fueron asesinadas y registradas como guerrilleros muertos en combate. Es este uno de los escándalos más grandes de este siglo en términos de Derechos Humanos.

No se puede perder de vista que esta situación es resultado de la doctrina militar que adoptó Colombia desde el gobierno de Uribe, altamente cuestionada por el riesgo que representó y representa para la democracia, la libertad de expresión y movilización.

Reficar

Los sobrecostos en la construcción de la refinería de Cartagena que se inauguró este año, pusieron en aprietos a varias carteras del gobierno Santos. El Ministerio de Hacienda, el de Minas y de Energía, así como el gerente de Ecopetrol, tuvieron que salir a poner la cara por lo más de 4000 millones de dólares perdidos.

La denuncia, hecha por la Unión Sindical Obrera y la Contraloría General de la República, asegura que la licitación y contratación del proyecto se hicieron en el gobierno del Álvaro Uribe Vélez, quien además decidió quién sería el agente revisor de la transparencia en la construcción de la obra. El resultado fue que la empresa escogida, Ernst & Young Ltda, la décima más grande empresa privada de Estados Unidos, no fue lo suficientemente apta para llevar a cabo la revisoría que se le encomendó.

Problemática ambiental

La profundización del modelo económico minero-energético en Colombia tiene graves consecuencias en el ambiente. Las tierras se están volviendo estériles, las fuentes hídricas se están agotando y la flora y fauna, en su mayoría endémica, sufre la pérdida de muchos de sus especímenes por la violación a la naturaleza.

Esta problemática se incrementó durante el gobierno Santos, pero no es responsabilidad exclusiva de los planes económicos de este gobierno. Durante los períodos de gobierno de Álvaro Uribe se abrió el país a la inversión extranjera para el usufructo de los recursos naturales, sin ninguna responsabilidad social y ambiental por parte de las empresas explotadoras. Es decir, lo que hace Santos es retomar el legado de Uribe para fortalecerlo y profundizarlo.

La producción de petróleo ha sido históricamente de gran importancia para la economía nacional, ahora es el recurso más vulnerable y, se estima que para el 2020, las reservas de petróleo en Colombia se vean gravemente limitadas en razón al actual modelo insustentable de explotación.

Crisis energética

El pueblo colombiano estuvo muy cerca del racionamiento debido al bajo nivel de los embalses que producen la mayor parte de la energía que consume el país. Producto de las malas decisiones, entre ellas, el modelo de explotación de la naturaleza, el cambio climático que hoy es una realidad ineludible que llevó al gobierno a importar energía desde Ecuador, país al que, irónicamente, antes exportábamos energía.

El culpable, según el gobierno, es el Fenómeno del Niño. Sin embargo, no se tiene en cuenta que los colombianos han pagado un 'seguro', desde el gobierno de Álvaro Uribe, a las empresas generadoras de energía para evitar el racionamiento. El cargo por confiabilidad, que parecía protegernos frente a una posible crisis como estas, se convirtió en un ahorro inútil de parte de los colombianos que no fue utilizado para lo que inicialmente se implementó: la modernización de infraestructura de producción eléctrica y la estabilización de los niveles de generación de la misma. Hoy en día sabemos que no hubo regulación de los billones de pesos que se recolectaron por el cargo y son los colombianos quienes pagan de nuevo la falta de energía y la crisis.

Se hace necesario reconocer que, a pesar de la negligencia de este gobierno en resolver demandas económicas y sociales prioritarias, la falta de interés en lograr justicia social es una problemática histórica, de vieja data en el país. La brecha social sigue abriéndose tras siglos de gobiernos de derecha que han implementado al pie de la letra las políticas neoliberales dictadas por los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional que, además de felicitar al gobierno por la venta de Isagen, siguen llevándose los recursos naturales, los Derechos Humanos y las posibilidades de una paz con cambios.

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