La agenda ambiental pendiente en Boyacá.

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Por: Dianna Camila Dávila / Democracia en la Red.

Recientemente el país amanecía con una buena nueva: 100.000 hectáreas que hacen parte del área de 8 páramos del país eran declaradas por la corte constitucional como reservas ambientales, poniendo freno a los títulos mineros vigentes en dichos territorios. 

Paralelamente al freno parcial que las autoridades le daban al apetito voraz de las trasnacionales extractivistas se inaugura una nueva etapa en las relaciones entre los ambientalistas que habitan las provincias del departamento y el gobernador. La voluntad de Amaya para cumplir con los compromisos de administraciones anteriores con los indígenas UWA así lo manifiesta (http://bit.ly/1VeXK6E).

El establecimiento de nuevos canales de interlocución entre el burgomaestre y ese entramado de organizaciones sociales que propugnan por la preservación del agua, el suelo y la flora y la fauna regionales debe verse como una positiva señal que permita al departamento mirar horizontes diferentes a la generación de rentas producto de la extracción de petróleo y minerales.

Esta nueva etapa nos invita a soñar, así sea ingenuamente con una Boyacá que diversifique su productividad y aumente su crecimiento económico en base a la dinamización de la agricultura como eje de bienestar y competitividad, es decir con una Boyacá proyectada como la despensa agrícola por excelencia de la Región Administrativa de Planeación Especial (RAPE) y del país.

Este nuevo clima de diálogo social puede abrir el camino para acabar con la conflictividad entre entidades y pobladores del departamento generada por asignaturas ambientales sin resolver como la contaminación de fuentes acuíferas; la mala calidad del aire (agudizada en provincias como Sugamuxi); la preservación de los páramos y la falta de planeación por parte de la institucionalidad para anticiparse a los efectos del cambio climático mediante políticas de mitigación y adaptación.

Otros tópicos pendientes son la recuperación territorial y ecosistémica de decenas de humedales y lagos; el estímulo a la agro-industria, el reciclaje, el ecoturismo y la implementación de una política de Educación Ambiental realmente incidente, enfocada a habitantes de lugares afectados por el extractivismo y estudiantes de Educación básica y secundaria, que defienda la importancia de preservar lo más preciado de nuestra “cuna de la libertad”: la riqueza invaluable de sus recursos naturales.

Twitter: @diannakmila

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