Diferencias de fondo en La Habana.

08:48:00

Para entonces, en la mesa estarán servidas tres paces, la reaccionaria, la neoliberal, y la subalterna, como hemos venido sosteniéndolo en anteriores escritos. ¿Con cuál estarán los muchos?

Por: Miguel Angel Herrera / Semanario Caja de Herramientas.

La constituyente como punto de partida

“El acuerdo que se logre no puede ser un acuerdo cualquiera. Tiene que ser el mejor acuerdo posible para los colombianos". Humberto de la Calle, jefe delegación gobierno.

“No se pudo cumplir por las exigencias lógicas de una prolongada guerra que nos ha llevado a participar decididamente en la hoja de ruta que esperamos sea acordada durante el próximo ciclo de negociación”. Iván Márquez, Farc- EP.

En efecto, llegó el 23 de marzo, y no se puso fin a la negociación de la paz entre la insurgencia subalterna, Farc-EP, y el gobierno. Las dos principales vocerías, el presidente Santos, y Timoleón, lo habían (pre) anunciado. En cambio, el día que no fue el de la firma, aparecieron, Humberto de la Calle, e Iván Márquez, para explicar a todos los porqués de este aplazamiento, que se sintetizan en asuntos fundamentales aún no pactados.

Igualmente, el día señalado, coincidió con la visita personal del presidente Obama y su familia a Cuba. Allí, precisamente, el secretario de estado, John Kerry, en su lugar, se reunió con las dos delegaciones que adelantan la negociación de paz; en particular, tuvo oportunidad de conocer y dialogar con el jefe político militar de las Farc-EP, Timochenko, quien comentó la importancia que su antagonista en la guerra estuviera ahora en plan de paz, con un decidido convencimiento.

También se supo que el Consejo de Seguridad de la ONU dispuso una misión política para acompañar la ruta para la paz y el fin de la guerra, que los antagonistas tracen para finiquitar de una vez los pendientes, a la vez que ponga en limpio las reservas que se han acumulado al margen de los cuatro puntos ya decididos de la agenda.

¿Qué los separa?

“Ni nosotros podemos dar garantías absolutas a las Farc ni ellos a nosotros.” Claudia López, Alianza Verde

“Hay que seguir buscando un acuerdo para todos, no puede haber fechas fatales. Decir que no habrá paz, por la fecha, es un chorro de babas”. Horacio Serpa, partido Liberal.

Aunque no haya un pronunciamiento oficial de las dos partes, para la mayoría de analistas y enterados hay, cuando menos cuatro asuntos sobre los que no se ha podido llegar a un acuerdo: 1) las denominadas zonas de concentración y su ubicación, que las Farc-EP reclaman en un número superior a 60, mientras que el gobierno piensa en que no superen la docena, y con la pretensión que no estén cerca de ciudades y pueblos, lo cual la guerrilla no acepta; 2) el desmonte oficial del paramilitarismo, en su doble vertiente, Auc/Bacrim; 3) la participación política sin que se haya hecho la dejación completa de las armas. Al respecto, ocurrió el episodio de El Conejo, y antes el del Putumayo, 4) La amnistía, con la excepción de crímenes de lesa humanidad probados.

En ambos escenarios estuvo presente el delegado Joaquín Gómez, quien es el comandante del Frente Oriental de las Farc-EP, el más poderoso en términos político-militares, desde los tiempos del Mono Jojoy. El propio Gómez, de viva voz, durante el ejercicio de pedagogía política cumplido allí, insistió ante los reporteros de PBS, en el espacio NewsHour, en dos asuntos: el desmonte definitivo del paramilitarismo, y la amnistía para la insurgencia, excepción para los crímenes de lesa humanidad. (Ver sitio Grupo presidencialismo y participación, Facebook)

¿El trabajo de la Subcomisión del Fin del Conflicto empantanado?

“Se ha dicho que descartamos el trabajo realizado por la subcomisión del Fin del Conflicto. Eso es falso, totalmente falso”. Humberto de la Calle.

Había una suerte de premio de consolación para el pasado 23 de marzo, que las partes en la guerra comunicaran a Colombia, que habían pactado el cese al fuego bilateral y definitivo. Máxime cuando la guerrilla en la negociación lleva alrededor de tres meses con un cese unilateral de operaciones militares ofensivas, siempre y cuando no sean objeto de agresiones por parte de las fuerzas militares y de policía.

Tampoco ocurrió. Al respecto, desde cuando estuvieron presentes los juristas Santiago y Leyva en La Habana, se produjo un mentís a lo que allí se había acordado. El propio jefe de la delegación del gobierno señaló que en el documento en discordia constaban las diferencias, en un texto que según se dijo entonces superaba las 60 páginas de contenido.

Ahora, De la Calle afirma que lo hecho por la comisión bipartita en la mesa de negociación no se ha descartado: “Son propuestas sólidas que han sido revisadas por los plenipotenciarios y cuentan con todo nuestro respaldo”. Pero, a renglón seguido, se indica, que los generales presentes en la mesa, Flórez, Rangel y Naranjo están de acuerdo con la delegación en que las diferencias con las Farc existen.

Entonces, ¿qué? No hay acuerdo. Por eso, la vocería del gobierno promete hacer todos los esfuerzos para lograr un acuerdo final. Y el senador Iván Cepeda, coincide en confiar que “las diferencias se resolverán en los próximos meses. Estamos en un momento en que el proceso de paz está en su fase final y hay confianza”.

Si hay verdad en lo dicho por Cepeda, el asunto de la firma de la paz no es de días, sino de meses. Y se entiende el por qué la conversación del máximo garante internacional, Estados Unidos, el secretario de Estado Kerry, y no el presidente, los socios principales del Plan Colombia, el plan de guerra contra-insurgente cofinanciado y apoyado por 15 años. Los mismos que han prometido a la construcción de la paz con US $450 millones, eso sí, una vez que la negociación esté en firme.

La marcha del 2 de abril y la refrendación constituyente

“…no se va a firmar un acuerdo de paz a cualquier precio y que, por el contrario, se firmará un acuerdo conveniente para todos los colombianos”. Jimmy Chamorro, partido de la U.

El almanaque Bristol nos recuerda que en abril, lluvias mil. Pues, esta vez, en vez de lluvias copiosas, tendremos manifestaciones concurridas. Luego de la movilización del 17 de marzo, donde las centrales obreras reclamaron por igual, paz laboral y apoyo a la paz que se negocia en La Habana.

La primera está anunciada por el Centro Democrático, para el 2 de abril, con la vocería internacional del senador Álvaro Uribe Vélez y Oscar Iván Zuluaga, quienes han estado denunciando las “persecuciones” de que son objeto él ex presidente y su familia, por el gobierno de Santos, a través de la rama judicial, y la Fiscalía. Otro tanto ha dicho el ex candidato perdedor en la pasada elección presidencial.

El Centro Democrática insistirá en que la paz en curso es una entrega a las Farc-EP, que son una organización narco-terrorista, que no puede ni debe ser tenida en cuenta como interlocutor político; y que en lo militar se encontraba prácticamente liquidada, por las acciones libradas contra ella durante los dos gobiernos del ex presidente Uribe Vélez. Pero, la traición de Juan Manuel Santos tronchó la liquidación militar, y la consiguiente rendición de la insurgencia subalterna.

Dependiendo de lo que ocurra de aquí al 2 de abril, ya se empieza a columbrar la cita para una movilización en la siguiente semana, es decir, el 9 de abril, en la que está interesada aunque poco comprometida que se sepa la dirigencia de la izquierda democrática, y los progresistas con la vocería del ex alcalde Gustavo Petro, quien ha sido vocal en la defensa de la Constituyente como mecanismo de refrendación. Así lo hizo saber en su visita a las Farc-EP, en La Habana.

¿Quién decidirá la Paz?

Por último, es cierto, que no se firmará un acuerdo a cualquier precio. Éste, el que fuera tiene que ser refrendado por la ciudadanía activa. El gobierno insiste en el Plebiscito, cuyo trámite está demandado ante la Corte Constitucional, y la decisión está pendiente, luego que el magistrado ponente del plebiscito por la paz, Luis Ernesto Vargas, cerró el periodo de las audiencias.

De otra parte, las Farc-EP insiste en la constituyente, aunque abre también el camino, según dice Timochenko, a un procedimiento especial, distinto a los anteriores. En lo que parece han venido trabajando los juristas Santiago y Leyva. Pero, como lo recordaba De la Calle, el mejor acuerdo para los colombianos, no es el que decidan las dos partes solas, sino el que estudien y refrenden los colombianos, quienes ya están curados de espantos, seguridades y prosperidades pseudo-democráticas.

Abril será un tiempo de aclaraciones en profundidad, y es posible que el próximo 1o. de mayo sea, el día que le toque a Colombia ponerle el punto final a la negociación de paz, contando, además, con la incorporación del ELN, y del EPL, para resolver la ecuación de la guerra fratricida, que ha enlutado a tanta gente del común, y desplazado a 6 millones de colombianos.

Para entonces, en la mesa estarán servidas tres paces, la reaccionaria, la neoliberal, y la subalterna, como hemos venido sosteniéndolo en anteriores escritos. ¿Con cuál estarán los muchos? Es el tiempo y la oportunidad para probar la mayoría de edad política.

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