Avanza el derecho animalista.

08:54:00

Esta semana hubo dos eventos que son muestra de la perseverante actividad y la seriedad del movimiento animalista en Colombia.

Por: Clarisa Ruiz / Imagina Bogotá.

Por una parte la bancada animalista del Congreso de la República, que pronto será también un grupo de estudio, conjuntamente con la Fundación Franz Weber y Coppa, Coordinadora de Profesionales para la Prevención de Abusos, realizaron el Foro Nacional Infancia sin Violencia: hacia las recomendaciones de la ONU, los días 12 y 13 de abril en el salón Boyacá del Congreso. En Medellín, La Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Antioquia, la Fundación Franz Weber, Coppa y Defenzoores, invitan al Encuentro Internacional “Violencia contra los Animales” que propuso para el 14, 15 y 16 de abril una programación con mesas redondas, conversatorios y conferencias de muy alto nivel.

El Foro en Bogotá, como lo señaló el senador Guillermo García Realpe en su apertura, sirve de lanzamiento para una nueva iniciativa legislativa tendiente a prohibir en Colombia la presencia de niños y niñas en espectáculos que conllevan violencia contra animales. En efecto, hace ya poco más de un año que el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de Naciones Unidas, tras un informe presentado por la Fundación Suiza Franz Weber, instó a Colombia a apartar a niños, niñas y adolescentes de los espectáculos taurinos, sea como participantes o como espectadores, pues entiende que dicha actividad vulnera la Convención de los Derechos del Niño promulgada en el año 1989, una de las ocho Cartas de Derechos Humanos, ratificada por el Estado Colombiano.

Esta iniciativa se suma a las múltiples acciones que un movimiento conformado por varias organizaciones civiles, elegidos de diferentes partidos políticos y algunos gobiernos locales, han emprendido con el fin de acabar con el maltrato animal y garantizar los derechos de los animales. El senador García destacó la reciente aprobación de la Ley 172 de 2016 contra el maltrato animal, que establece sanciones penales y pecuniarias contra quienes la infrinjan; la voluntad de incluir en varios de los Proyectos de Planes de Desarrollo que preparan distritos y municipios la protección de los animales como política pública y la propuesta de elaborar un documento Conpes que promueva la política pública y defina los programas acordes, que en realidad ya están siendo aplicados por muchos gobiernos.

En Medellín participan destacadas figuras de España y Ecuador, además de las intervenciones de políticos de diversos partidos, de activistas y de juristas colombianos. El evento busca hacer un análisis multidisciplinario de las violencias contra los animales, sus causas y efectos en la sociedad, y proponer algunas estrategias que contribuyan a su erradicación, generando aportes para el cambio cultural. El programa incluye conferencias y actos sobre “derecho de los animales en el marco de la filosofía contemporánea”, “políticas públicas en América Latina” “experiencia del Observatorio de Violencias en el marco del constitucionalismo andino que reconoce derechos a la naturaleza” y el lanzamiento del primer Observatorio de Violencia Interrelacionada en Colombia.

A nivel internacional empiezan a aparecer eventos y publicaciones sobre el derecho animalista. Probablemente para algunos juristas despertará cierto resquemor la pretensión de surgimiento de una nueva rama del derecho con esa denominación, pero lo que sí es cierto es que una realidad social animada por el cambio cultural está interpelando con fuerza y de forma transversal las categorías y los compartimentos habituales del Derecho. Crece el número de países que han adoptado normas que conciernen a los animales.

La primera respuesta ha sido abordar el asunto como un capítulo del derecho ambiental cuyo desarrollo planetario toma efectivamente en serio la defensa la vida y supervivencia de los animales como parte de la defensa de la biodiversidad. Pero sin duda el abordaje se ampliará, gracias al valiente trabajo de las numerosas organizaciones civiles y la influencia de las ideas filosóficas que han terminado por controvertir el punto de vista cartesiano sobre los animales, con el impulso de del reconocimiento de los animales como seres sintientes que no deben ser ya más considerados jurídicamente como bienes y que pueden ser titulares de derechos.

Sin embargo, todavía hay mucho por hacer para cambiar la situación de un mundo jurídico que está más en contra los animales que a favor de los animales, ya que todavía existen y se producen legislaciones dirigidas a protegernos de los animales considerados como una plaga devastadora de las fuentes de víveres, capaces de propagar las más terribles enfermedades y, en tanto que opuestos al humano. La nueva iniciativa legislativa que reúne a parlamentarios del Conservatismo, del Liberalismo, del Polo, de la Alianza Verde, del Centro Democrático y de Cambio Radical inicia un camino que sin duda encontrará barreras en el Congreso de un país que ha elevado al rango de ley de la nación un reglamento taurino. Estamos ante una colisión de normas y la Corte Constitucional se ha pronunciado al respecto.

Esperemos que prevalezca el enfoque basado en principios jurídicos innovadores en búsqueda de una sociedad sostenible y que los distintos espacios del derecho sean prontamente permeados por visiones transformadoras sobre la naturaleza, sobre la vida en el planeta y sobre los animales.

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