Racionamiento: el fracaso de la confiabilidad, la crisis y sus mentiras.

06:51:00

El informe a 31 de diciembre del 2015 presentado por XM S.A. E.S.P, operador del mercado de generación y filial de ISA, devela una profunda responsabilidad en la crisis energética por parte de Santos y su ex ministro de Minas Tomás González, salido por bochornosos hechos de corrupción y la misma crisis.


La seguridad de los sistemas energéticos en los países se mide por la capacidad instalada en generación que éstos tengan disponible y las distintas alternativas existentes de respaldo para cubrir la demanda en tiempos de crisis. Aunque podrían discutirse algunos otros, estos son pilares de la seguridad energética nacional.

El cargo por confiabilidad pagado por todos los colombianos desde 2006 por un valor aproximado a los 18 billones, con destino a cubrir obligaciones de energía en tiempos de crisis, no cumplió su cometido. Por un lado, la capacidad instalada hídrica-térmica se mantuvo en proporción 70% – 30%, dejando en condiciones de hace diez años las alternativas de generación; por otro lado, las Obligaciones de Energía Firme, que no son más que un respaldo del sistema para tiempos difíciles, muestra lo que podría configurar la prueba reina del fracaso del cargo por confiabilidad: para 2006 tales obligaciones en cabeza de generadores térmicas significaron 53% de las adjudicaciones y para 2016 disminuyó a un 43%. El contrasentido de la política es tal que con esta disminución, la oferta del país quedó unificada en la generación y en el respaldo al sistema hidroeléctrico.

Al fracaso mostrado se suma la mano del gobierno Santos, susceptible de empeorar todo por acción o por omisión, para manejar la crisis. Para Octubre del 2015 los aportes de las fuentes hídricas a los embalses fueron los segundos más bajos en los últimos seis años, lo que en un país con capacidad instalada de 70% para generación en sistemas hidroeléctricos significa, por lo menos, una alerta. Para diciembre pasado ya era insostenible: los aportes hídricos fueron los más bajos del siglo y las térmicas debieron empezar a operar, con sobrecargas –desde diciembre, no desde febrero como quieren hacer parecer–, para cubrir un 45% de la demanda. ¿Y los colombianos por qué no sabíamos?

La noticia de la importación de 7 GwH desde Ecuador que se puso en circulación desde finales del mes febrero como ‘contingencia’ a la inesperada salida de operación de Guatapé y Termoflores tampoco resistió un primer análisis en el Sistema de Interconexión Nacional, pues de la mencionada importación el 60% se venía adelantando desde el mes de diciembre pasado, cuando ni asomo de crisis se podría murmurar en los pasillos de la CREG. Al paso de la crisis el gobierno Santos salió tarde: los colombianos hemos hecho el ahorro vía tarifa y actualmente la demanda se encuentra a niveles de 2014, mientras se arrincona a los hogares por más ahorro so pena de ser castigado y el sector minero y constructor mantienen alta demanda con la que han incrementado los últimos diez años el consumo 3 y 13 veces más que el consumo residencial.

Los colombianos pudimos pagar el megavatio instalado más caro los últimos años y al reincidente fracaso del cargo por confiabilidad se sumó una catarata de mentiras y ocultamientos, quizá para no crearle un mal ambiente a la privatización de Isagén o al incremento en las tarifas de la energía. Por el fracaso en la política de generación energética y el cargo por confiabilidad, el presidente Santos ha salido a cargarle la responsabilidad del ahorro a los hogares, loable labor que todos debemos hacer no sólo en crisis, y a impulsar la campaña “apagar-paga” que actúa como un “castigo” para quien no ahorre y que sin el eufemismo significa un nuevo incremento en la tarifa de energía. Como reza el dicho: piensa mal y acertarás.

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