Once consideraciones militares sobre la crisis política de Podemos.

09:05:00

He aquí 11 elementos sobre la designación de Pablo Echenique como Secretario de Organización de la agrupación política española Podemos.

Por: Antonio Avendaño / Andaluces.es.

UNO. Como Alejandro Magno, Podemos no tiene una crisis de crecimiento, tiene una crisis de gigantismo.

DOS. Un partido no es un ejército, del mismo modo que unas elecciones no son una guerra, pero ambos participan, respectivamente, de la estructura militar y de la naturaleza bélica. Podemos, también.

TRES. La paradoja fundacional de Podemos es que prometió dar todo el poder a la tropa pero sus espectaculares victorias le han deparado en poquísimo tiempo un botín tan fabuloso que su custodia requiere, para ser eficaz, pocas reglas pero muy estrictas y pocos guardianes pero más bien desalmados.

CUATRO. La decapitación de Sergio Pascual ha sido una acción de naturaleza primordialmente militar: tomada con criterios militares, ejecutada con técnicas militares y publicitada con resabios militares. Aunque la propaganda de guerra diga lo contrario, no ha sido una acción democrática porque, por definición, ningún general puede permitirse el lujo de ser demócrata mientras está ejerciendo de general.

CINCO. El nombramiento por Pablo Iglesias de Pablo Echenique en sustitución de Sergio Pascual es una jugada inteligente pero arriesgada: Echenique cree sinceramente en los territorios mientras que Iglesias, como cualquier general, no tiene más remedio que creer en el centro.

SEIS. La designación de Echenique ha entusiasmado en Andalucía, cuya comandante Teresa Rodríguez es firme partidaria de los territorios, de las periferias y, por supuesto, de la tropa. Echenique, y de ahí la euforia, es el último nombre que en Andalucía habrían esperado que saliera de los severos labios de Pablo Iglesias.

SIETE. Otros riesgos del nombramiento del nuevo secretario de Organización: Pascual no tenía peso territorial propio y Echenique sí lo tiene; Pascual no representaba propiamente una corriente y Echenique sí la representa; Pascual era una prolongación de Errejón y Echenique es el Errejón de sí mismo.

OCHO. Si la designación en su día de Sergio Pascual fue un error, su destitución ha demostrado que, llegado el caso, el error podía repararse, aunque fuera de un tajo seco y al filo de la madrugada. Como la designación de Echenique sea un error, Iglesias no podrá repararlo con la espada.

NUEVE. Cuando se ocupa el puesto que ocupará el comandante Echenique en un partido todavía en plena ebullición como es Podemos, antes o después hay que mancharse las manos de sangre. En tiempos de guerra –y estos lo son– es la condición necesaria –aunque no suficiente– para mantener disciplinada a la tropa. Cuando llegue ese día, Echenique derramará sin duda amargas lágrimas: pero, si sirve para el puesto, las derramará solo ese día.

DIEZ. Más allá de otras consideraciones, la elección de Echenique es un triple acierto: psicológico, porque tranquiliza a la tropa; mediático, porque su talante reposado despierta simpatía y su formación científica concita respeto; y táctico, porque pospone el debate de fondo en Podemos, que es un debate duro e ideológico, no blando y orgánico como pretende dar a entender el argumentario oficial de esta crisis.

ONCE. El debate de fondo de Podemos es, resumiendo mucho, este: no hay, de manera estable, cinco millones de votos a la izquierda del Partido Socialista; los hay, si acaso, para un nuevo Partido Socialista que sustituya al actual, que es lo que Podemos no acaba de decidirse a ser, pero no los hay para una nueva Izquierda Unida liderada por un nuevo Julio Anguita con coleta y cuarenta años menos.

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