Ecopetrol pastorea sus vacas flacas.

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¿Cuáles han sido los aciertos y cuáles las fallas del Grupo Empresarial Ecopetrol en este momento de crisis mundial? ¿Qué puede hacer y qué han hecho otras instancias gubernamentales para contribuir al éxito o fracaso de la empresa?

Por: Alejandro Ospina / Razón Pública.

Ecopetrol es nuestra

Los informes financieros de Ecopetrol para 2015 dan cuenta de una pérdida neta superior a los 3 billones de pesos. Y para completar su mala hora, los medios no han dejado de comentar el escándalo en torno a los sobrecostos de proyectos como la Refinería de Cartagena y Bionergy.

Esta situación ha llevado a algunos a declarar precipitadamente la quiebra de la estatal petrolera; otros por el contrario han preferido pasar de largo e ignorar el impacto de estos hechos sobre la sociedad colombiana. Pero la mayoría está preocupada por la situación actual y por el futuro de esta empresa, que es, sin duda, uno de los más grandes activos del patrimonio nacional.

Para empezar hay que decir que lo que es con Ecopetrol es con todos, pues la empresa tiene un patrimonio que, a pesar de su situación actual, sobrepasa los 45 billones de pesos y que le pertenece mayoritariamente a los colombianos, pues la participación estatal es del 88,49 por ciento, mientras que los fondos de pensiones e inversión tienen un 5,19 por ciento y otros accionistas minoritarios tienen el 5,46 por ciento. Ecopetrol es nuestra y ello debe impulsarnos a dejar de lado la idea tradicional entre nosotros según la cual “lo público es de nadie”, y empezar a interesarnos por sus problemas.

Problemas aquí y allá

Para entender la situación actual de la empresa hay que tener en cuenta que esta ha sido provocada tanto por la situación general de la industria petrolera mundial como por realidades que complican a la empresa en el contexto nacional.

Es innegable que la industria petrolera mundial atraviesa hoy por uno de sus peores momentos. Es cierto que en otro tiempo los precios estuvieron mucho más bajos que hoy, pero hoy los costos de producción son mucho mayores y, por tanto el desafío de producir por debajo de un precio de 40 dólares por barril es enorme para las compañías petroleras, aquí y en cualquier lugar del globo.

El Estado de Pérdidas o Ganancias Consolidado de Ecopetrol del 31 de diciembre de 2015 muestra una caída de más del 21,0 por ciento, equivalente a cerca de 14 billones de pesos en los ingresos por ventas, lo cual confirma el impacto que ha tenido la caída del precio mundial.

No obstante esa caída no está en consonancia aritmética con el 47,5 por ciento de reducción del precio promedio del WTI entre 2014 y 2015. Esta pérdida relativamente baja solo puede ser explicada por el aumento de los volúmenes de venta y por una exitosa gestión comercial y de coberturas financieras.

Otra razón de esta pérdida relativamente baja fue la diversificación de las actividades de Ecopetrol, que hoy combina la venta de crudo en el mercado internacional con las ventas locales de servicios, gas natural, derivados y combustibles. Al final, la petrolera colombiana parece estar saliendo mejor librada que muchas de sus pares frente a la debacle del mercado internacional de crudo.

Sin embargo Ecopetrol ha fallado en reducir los costos derivados de las ventas en relación con las ventas mismas, que solo cayeron en 5,9 billones, en comparación con los ya mencionados 14 billones. Esto pone en evidencia una de las causas del resultado final del ejercicio financiero de la compañía durante 2015. Es cierto que no existe una regla absoluta que indique que estos parámetros deben reducirse en igual proporción, pero el reto en tiempos adversos como el presente es mantener al máximo esta paridad aumentando la eficiencia en todos los procesos.

Contradiciendo la necesidad de optimización que exigen estos tiempos, también resulta muy desfavorable para Ecopetrol que en un período de caída de los ingresos sus gastos aumenten en un 59,6 por ciento, cargándola en más de 5 billones por este concepto.

Además del impacto que puede significar el pago de más de 600 mil millones de pesos por impuesto a la riqueza en 2015, el problema de la empresa estaría asociado con la pérdida de valor de sus activos: tanto los exploratorios y en producción como los de refinación, principalmente representados por Reficar, debido a su menor valoración dados los precios internacionales del petróleo y el actual contexto de la industria.

Finalmente, y como complemento a la mala racha, el endeudamiento aumentó en casi 25 por ciento frente al año previo. Esto produjo un mayor gasto financiero que, sumado a los asuntos antes expuestos, acabó por llevar a la empresa a presentar pérdidas por una cantidad que es la mitad de lo obtenido por el gobierno colombiano en la venta de Isagén.

Hay negocio para rato

Pero esta mala situación, ¿es argumento suficiente para perder las esperanzas en Ecopetrol? Creo que no. Es probable que pueda decirse, rememorando el relato bíblico, que Ecopetrol no se preparó para las “vacas flacas” pues creyó que las “vacas gordas” durarían toda la vida, lo cual es un grave error para cualquier empresa que trabaje en un sector que históricamente ha estado signado por un comportamiento pendular.

Sin embargo puede afirmarse que hay luz al final del túnel y que, con las decisiones apropiadas, Ecopetrol no solo puede mantenerse a flote, sino seguir siendo protagonista del desarrollo social y económico del país.

Es claro que esta no es la última ola de la industria petrolera. Todavía el mundo requiere cerca de 90 millones de barriles de petróleo al día y esto solo representa aproximadamente el 20 por ciento de la demanda energética mundial. La humanidad necesita energía para garantizar su actual nivel de vida, y todavía no se ha encontrado ninguna fuente o mezcla de fuentes que sirva como sustituto real del petróleo y el gas natural. Por lo tanto, el negocio en el que está Ecopetrol pude estar atravesando un momento difícil, pero su potencial de ganancia no se ha agotado, ni para Colombia ni para el mundo.

Pero hay que adoptar medidas que garanticen que el Grupo Empresarial Ecopetrol acelere su proceso de transición entre una filosofía estatal tradicional, propia de su origen, y un modelo orientado a lo industrial y comercial que garantice la supervivencia de la empresa en el momento actual. Ecopetrol, como patrimonio de todos los colombianos, debe ser protegida de los vicios de ineficiencia y corrupción propios de la administración pública colombiana.

Para conservar a Ecopetrol todos debemos ajustar la perspectiva que tenemos sobre la empresa.

* El gobierno debe dejar de verla como una solución para sus problemas de caja.

* La administración de la empresa debe enfocarse en el negocio petrolero y evitar la tentación de hacer política a través de la compañía.

* Los trabajadores deben asumir la responsabilidad que les corresponde en el aumento de la productividad del negocio.

* Los accionistas deben mantener la confianza en el potencial de la empresa.

* Y todos los colombianos debemos apreciar la empresa como nuestra y renunciar a la actitud tradicional de querer aprovecharnos desmedidamente de ella, como viene sucediendo en el caso de contratistas, comunidades, minorías étnicas y demás partes interesadas.

¿La Corte contra Ecopetrol?

Por último debo aludir al perjuicio que suponen las acciones de algunos organismos del Estado que, fuera de toda actitud racional, vienen atacando a la industria petrolera colombiana y por consiguiente a Ecopetrol. Esta situación se puede ver en el caso de los recientes fallos de la Corte Constitucional que, en procura de tutelar los derechos de las minorías étnicas, han afectado operaciones de Ecopetrol en el campo Ocelote, operado por Hocol en el Meta, en el campo Quifa y en el CPI Orito, de los cuales Ecopetrol es socio.

No se puede objetar la acción de la Corte en pos de tutelar los derechos fundamentales de los resguardos indígenas. No obstante, lo que se crea con los fallos mencionados es una grave inseguridad jurídica para la actividad petrolera ya que, aun habiéndose efectuado las consultas previas en los territorios indígenas como lo reconoce la misma Corte en su sentencia, esta afirma que existen daños a los territorios de los resguardos (sin haber fijado criterios claros para la detección de los mismos) y obliga a realizar nuevamente el proceso de consulta.

Además de repetir el proceso de consulta, la orden de suspensión de las operaciones trae graves consecuencias para Ecopetrol y para sus asociados, ya que los obliga a negociar los pagos a las comunidades. Al final, es en esto en lo que se ha convertido el proceso de consulta: en enormes pérdidas producidas por la suspensión de actividades, la cesación de los ingresos y la posterior reapertura de los campos, lo que agrava aún más la difícil situación que enfrenta la compañía.

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