Consulta minera en Ibagué: compromiso con nuestros hijos.

15:17:00

Tenemos un compromiso ineludible con las futuras generaciones, si no reaccionamos ahora nuestros hijos y nietos nos recordarán por ser quienes por su apatía no les dejaron ni agua para subsistir.

Por: Fernando Arévalo Avila / Comité Ambiental

En los últimos años el planeta se ha encargado de mostrarnos de diferentes maneras que lo estamos destruyendo a pasos acelerados; nuestras formas de subsistencia, prácticas cotidianas y el afán de nuestros gobernantes por imponernos el supuesto “desarrollo” van dejando a su paso daños irreversibles que están aniquilando la vida de nuestros ecosistemas. Las temperaturas son cada vez más intensas tanto en las temporadas cálidas como en las frías. Hemos tenido la desgracia de observar como se acaban especies completas, secan ríos enteros, mueren comunidades de hambre y sed, entre muchas otras aberraciones que parecen sacadas de cuentos apocalípticos.

Colombia no es ajena a esta problemática, todo lo contrario, es una clara muestra de lo que los intereses económicos de unos pocos y el desentendimiento de muchos puede generar en un territorio, ejemplo de ello lo podemos ver en asuntos tan vergonzosos y deplorables como la situación de los niños de la Guajira, quienes hoy mueren de hambre a causa la explotación y desertificación de sus territorios para la extracción de carbón, combinado con una corrupción y abandono de esas que solo se ven en este país; otras lamentables muestras de la difícil problemática por la que está atravesando nuestra nación se pueden evidenciar en casos tan insólitos como el secamiento de uno de los afluentes más caudalosos del Cauca, el rio Sambingo, el cual por culpa de la explotación minera que se realiza en su lecho al día de hoy no es que más piedras y arena; o la disminución del caudal del rio magdalena(principal arteria hídrica del país) a tal punto que en algunas de sus partes se puede cruzar a pie, esto producido por la construcción de diferentes hidroeléctricas en su cauce, principalmente la del Quimbo, sumado con las altas temperaturas tienen al afluente en algo que nuestros abuelos nunca hubiesen imaginado antes.

Todo lo anteriormente planteado y mucho más, han llevado a que las comunidades nos organicemos de diferentes formas para proteger la vida, el agua y la naturaleza; desde las selvas del Amazonas hasta la península de la Guajira surgen iniciativas que se oponen a este modelo de muerte que nos quieren imponer.

El Tolima ha sido un foco de resistencia social que se ha caracterizado por innovar y combinar las formas de defensa del territorio, ha logrado superar las diferencias ideológicas, políticas y culturales con el fin de resguardar la región de las amenazas y realidades que han venido implementado las multinacionales de turno y el gobierno central con programas como la “locomotora minera”, esto ha llevado a la visibilización de la problemática en que vivimos a los ojos de la comunidad internacional.

Las diferentes iniciativas de protesta social han ido desde escenarios alegres y culturales como las Marchas Carnavales hasta las acciones jurídicas como las consultas populares, dichas iniciativas siempre se han diferenciado por romper los esquemas de protesta de manera artística y pacífica, pues entendimos que la cultura de la muerte y el saqueo, se derrota con la cultura de la vida y el amor. El trasegar de los años y el aporte de muchas personas han dejado hechos históricos en el departamento como la consulta de Piedras, que demostró que a diferencia de como muchos piensan, si nos unimos y peleamos por lo nuestro podemos marcar grandes diferencias.

Gracias a la incansable presión social que han hecho los habitantes de este municipio y los esfuerzos de poblaciones como la de Piedras, Tauramena, Cajamarca, entre muchas otras, estamos ad portas de una nueva consulta popular, de ahí que el país haya volcado sus ojos en esta ciudad.

Hoy el llamado es para los ibaguereños, llegó la hora de reflexionar profundamente y darnos cuenta que la apatía tiene a nuestra ciudad en la peor de las situaciones, estamos en un punto de displicencia tan profundo que nos ha costado nuestros escenarios deportivos, educativos y de salud.

Tenemos un compromiso ineludible con las futuras generaciones, si no reaccionamos ahora nuestros hijos y nietos nos recordaran por ser quienes por su apatía no les dejaron ni agua para subsistir. Es momento de personalizarnos del problema y hacernos valer, debemos volver de la iniciativa de la consulta popular un tema de cotidiano en nuestros hogares, tiendas, barrios, colegios, universidades y lugares de trabajo. Es claro que la garantía de éxito está en que podamos dejar de lado ideologías, partidos, tendencias, entre otras, para empezar a trabajar mancomunadamente en pro de la democracia y la naturaleza.

Ha llegado el tiempo de expresarnos exigiendo respeto por la vida y el agua. Lo que suceda en Ibagué va marcar la pauta en todo Colombia para que el gobierno central se dé cuenta que su modelo fracasó y lo debe cambiar, ya que de no hacerlo nosotros buscaremos la forma de obligarlo.

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