Paz sin corrupción.

07:26:00

Según estudio realizado por la ONU, organización que se encargará de supervisar la dejación de armas por parte de las FARC, son 125 municipios que se pueden clasificar como los municipios del post-conflicto, es decir donde se han sentido los rigores de la violencia armada ejercida por el grupo insurgente que dialoga con el gobierno en la Habana.

Por: Jorge Luis Cabrera C / Periódico Web Sur.

Los departamentos donde estos municipios se concentran son Cauca, Antioquia, Caquetá, Chocó, Nariño, Norte de Santander, Putumayo, Meta, Valle, Tolima, Arauca, Huila Bolívar, Casanare, Córdoba, Guaviare y La Guajira.

Según el informe en Nariño son 12 los municipios que se encuentran en esa situación, en la que se incluyen a las tres ciudades más importantes del departamento. Los 9 restantes son: Barbacoas, Roberto Payán, Leiva. Samaniego, Magüi, Policarpa, El Charco, El Rosario y La Llanada.

Fabrizio Hochschild, coordinador del Sistema de la ONU en Colombia, explicó los criterios para esta priorización de la siguiente forma: “Hicimos un análisis de municipios de mayor prioridad según la presencia de las Farc, las acciones armadas con participación de las Farc, desarrollo y pobreza, necesidades humanitarias y capacidades locales. Y de ahí salieron los 125 municipios”.

Esta situación obliga a los gobernantes locales y al regional, a elaborar Planes de Desarrollo participativos que apunten a minimizar las secuelas del conflicto, y también a construir agendas de paz pertinentes a las necesidades de los pobladores.

La lucha contra la corrupción administrativa que corroe los recursos públicos debe estar al orden del día, y para esto se deben crear por parte de los concejos y la asamblea, mecanismos reales de veeduría ciudadana que sean implacables contra los depredadores del erario público.

No basta con las rendiciones de cuentas, acomodadas y falseadas que se presentan, en la mayoría de las ocasiones, para engañar a una ciudadanía incauta y desconocedora de lo que en realidad realizan inescrupulosos funcionarios, que han llegado a los cargos de elección popular con el apoyo de viejos caciques politiqueros, que luego cobran dividendos electorales en las alcaldías o las gobernaciones, exigiendo cargos y contratos para sus amigos, quienes a su vez les pagan coimas, que algunas veces las comparten con los elegidos.

Ojala que todos los alcaldes y los gobernadores se decidieran por repartir los recursos, acudiendo a los cabildos participativos, para que sean las mismas comunidades, quienes prioricen sus necesidades y distribuyan el presupuesto. Este ejercicio a más de fortalecer la participación real y democrática, permite que los ciudadanos se conviertan en sujetos reales de los destinos de sus localidades y territorios.

En Nariño y Pasto este ejercicio se ha realizado parcialmente, se hace necesario que las nuevas autoridades lo profundicen y lo generalicen. Los Planes de Desarrollo son el primer espacio, donde la participación comunitaria debe hacer presencia. La planeación tecnocrática desde los escritorios, está mandada a guardar.

El momento histórico, como nunca, exige mucho intercambio de saberes populares y conocimientos científicos, pero sobre todo, de comprender las realidades existentes. En Colombia, pero en particular en Nariño la Paz debe construirse desde la vereda, el corregimiento, el barrio, la comuna. Los 12 municipios clasificados como de post-conflicto deben ser los pioneros en estos propósitos.

La Paz es incompatible con la Corrupción y no podrá construirse, mientras no se haya extirpado este flagelo que azota a Colombia en todos los niveles.

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