Páramos: Un grito por la defensa de la vida.

06:56:00

Es muy aliciente que la Corte Constitucional dictara un fallo donde daba la razón a una demanda suscrita por los parlamentarios del Polo Democrático y el proceso de unidad de la Cumbre Agraria, Campesina, Étnica y Popular.

Por: Jimmy Moreno / Colombia Informa.

 Sin duda alguna, este es un triunfo para el movimiento social y popular, para las expresiones ambientales y procesos en defensa del agua que se movilizan en defensa del territorio, ante la arremetida del Gobierno y las multinacionales mineras. Las comunidades han levantado la consigna "Agua sí, oro no" que recoge nuestra cosmovisión de la defensa de la madre tierra y la defensa de la vida de los seres vivos.

Aspectos específicos de la demanda

Recordemos que la Ley 1753 del 2015, que expide el Plan Nacional de Desarrollo, pretendía fortalecer la locomotora minera en términos de dar facultades al ejecutivo para promover las actividades mineras en todo el territorio Nacional. Para comprender cuáles serían los temas esenciales que animaron la demanda, podemos dejar algunos elementos básicos de su contenido.

Primero, el asunto de las Áreas de Reserva Minera, una figura que privaba a las entidades territoriales de su autonomía para la definición del uso del suelo y el ordenamiento territorial, desconocía la prevalencia del tema ambiental sobre lo económico, vulneraba los derechos de las comunidades en los territorios. La Corte reversó esas intenciones y, como principio constitucional, devuelve las facultades a comunidades y entidades locales.

Como segundo gran tema, encontramos los Proyectos de Interés Estratégico conocidos como Pines, con los que el Gobierno esperaba dar términos de utilidad pública a la minería, en contravía de la armonía ambiental y la conservación del agua. Como el anterior punto, el de reservas mineras, definía los usos de suelo y el ordenamiento minero como prioridad para el Estado en vía de favorecer a las multinacionales.

Por otro lado, y tal vez como asunto más álgido, el PND pretendió desconocer las consultas previas que permiten la participación de las comunidades para definir las visiones propias en los territorios.

El texto del PND planteaba también que no podrían existir procesos de restitución de tierras en estos sitios de utilidad pública, desconociendo e esta manera el derecho de las víctimas y la igualdad en las comunidades.

El significado del fallo

La decisión de la Corte es una victoria para luchas como la defensa del agua y el Páramo de Santurbán, contra multinacionales como la eco oro y leyhat; la del comité ambiental en defensa de la despensa agrícola de Colombia en el Tolima que lucha en contra del proyecto de la Colosa de la Ango Gold, las comunidades campesinas que defienden el macizo Colombiano, el pliego de la Cumbre que promueve la lucha contra la política mineroenergética, las luchas en contra de las represas e hidroeléctricas y muchas más.

La movilización en pro de la vida y el ambiente alentará su resistencia, seguirá levantando su voz en contra de la política saqueadora de las multinacionales mineras y el Gobierno. Gana el país, que protege sus 26 páramos amenazados por las actividades mineras y que proveen de agua a cerca del 70% de la población colombiana que, en su mayoría, se concentra en los centros urbanos.

Retos

A su vez, el fallo deja unos retos para aterrizarlo y propender una política más sostenible que reconozca los derechos de la naturaleza. Es fundamental exigir al Gobierno el cumplimiento y acatamiento del fallo, que empiece el proceso de revocar las solicitudes y títulos que están desarrollándose en los páramos. Son cerca de 450 títulos mineros que abarcan más de 120mil hectáreas.

De igual manera, iniciar un proceso que responda al interés general para la delimitación de los páramos, pero advirtiendo que dentro de ellos no deben permitirsen zonas excluidas de protección como sucedió en Santurbán. Igualmente se deben proteger en su integralidad además de ampliar las medidas a zonas de subpáramos, bosques altos andinos y en general todas las fuentes hídricas del país.

Por último, una consideración urgente es que las autoridades abran mecanismos de participación y consulta para que sean ellas las que, mediante la voluntad popular, puedan decidir la vocación de sus territorios.

Hoy los procesos, organizaciones sociales y políticas debemos buscar escenarios de articulación y movilizacion para seguir protegiendo el agua, la madre tierra y la vida.

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