Lo que se nos viene encima en el 2016.

18:41:00

La depresión hacia la que se encamina el país será brutal y de consecuencias impredecibles para todos porque es, como decía Bill Clinton, la economía ¡estúpido!

Por: Ricardo Angoso / Las 2 orillas.

La economía colombiana sufrirá un gran “crack” en este año. Ya no son los agoreros de la oposición ni los escasos medios críticos con el ejecutivo del presidente Juan Manuel Santos quienes lo dicen, sino que la cruda realidad que arrojan los adversos datos macroeconómicos y otros indicadores objetivos señalan que el país ha entrado en una seria recesión económica y que el camino está más plagado de incertidumbres que de certezas. Estas son las principales razones por las que la economía colombiana padecerá una grave crisis y, quizá, sufra un gran “crack” de consecuencias impredecibles.

1. La economía colombiana es una economía muy poco productiva, padeciendo siempre un notable déficit en su balanza de pagos y sin que se haya percibido en su economía la devaluación de su moneda frente a casi todas las divisas internacionales. Colombia importa mucho más de lo que exporta, pero lo que es más preocupante que ese dato en sí mismo es que en el último año las exportaciones bajaron y la tendencia para el 2016, según todos los analistas económicos cualificados, es que bajarán aún más.

2. Todo era un decorado de cartón piedra jalonado de datos y más datos, de mentiras y mentiras que nunca llegaron a ser una media verdad. La situación empeoró notablemente en los últimos meses: la bolsa colombiana perdió el 60% de su valor, el peso pasó en unos meses de 1800 pesos por dólar a 3400 al día de hoy, la inflación es cada vez más creciente, el nivel de vida decrece ante una subida absolutamente insuficiente del salario mínimo y grandes valores, como Ecopetrol, perdieron un 90% de su valor en los mercados bursátiles.

3. El país ha basado su crecimiento económico sobre bases muy frágiles, ya que está condicionado por una potente burbuja inmobiliaria -¿cómo es posible que un apartamento en Bogotá o Cartagena de Indias valga más que en Miami o Manhattan?-, el narcotráfico, que podría llegar a ser el 41% del Producto Interior Bruto colombiano según fuentes bien informadas, una gran precaeridad en el empleo, una escasa tendencia al emprendimiento y una moneda que se mantenía a un valor ficticio y no ajustado a la realidad. El modelo económico colombiano es maligno, contamina a todos los sectores económicos y se ha convertido en sistémico. Requería de grandes cambios, reformas, ajustes y una mayor atención a la estructura industrial, pero no se hizo y ahora se camina hacia al desastre a grandes pasos.

4. Colombia no hizo los deberes en la época de bonanza y cuando llegó el final de la fiesta de las comodities se encendieron todas las alarmas. Las materias primas están bajando en todo el mundo, el petróleo ha caído hasta casi los veinte dólares y no parece que nadie pueda detener esta tendencia que perjudica especialmente a toda América Latina. Y, como guinda de la tarta, el país no cuenta con grandes reservas para hacer frente a la crisis. Se invirtió poco, tarde y mal en infraestructuras, turismo y competitividad, al tiempo que el Estado derrochaba los recursos y se dejó tentar por la famosa “mermelada”. No se generó una dinámica constructiva ni productiva, sino se recurrió a lo más fácil, como era crear más impuestos y maquillar las cifras. No se preparó un fondo de activos para los tiempos de las vacas flacas, se despilfarró el dinero de una forma vergonzosa y ahora que no hay nada, ni siquiera un proyecto macroeconómico de medidas de urgencia ante la recesión que viene, el país se encamina lentamente hacia su ruina, mientras que el tándem grotesco de Santos-Cárdenas tocan la lira como Nerón sobre un fondo de una Roma en llamas.

5. No hay un Estado al frente de la crisis ni herramientas para hacer frente a la actual situación. Ni siquiera se reconoce la crisis, tal como hicieron en su momento los irresponsables ejecutivos de Portugal, España y Grecia cuando comenzó la recesión en Europa, sino que se presentan tenues argumentos, un crecimiento económico no ajustado a la realidad y cifras maquilladas en tromba que tratan de hacernos creer que realmente estamos en el mejor de los mundos. El presidente Santos se cree Alicia en el país de las maravillas.

6. Aparte de estos problemas coyunturales que plantea la crisis económica actual, el ejecutivo de Santos no ha hecho frente a los grandes problemas estructurales que tiene el país desde hace décadas, tales como ausencia de un Estado regulador, el prebendismo creciente, el nepotismo, la corrupción, el clientelismo, el saqueo sistemático de las arcas de la administración, la ausencia de meritocracia, el desprecio por parte de la oligarquía gobernante de las formas democráticas y, en suma, la falta de un proyecto nacional que encarne los anhelos colectivos de bienestar y prosperidad. Ofrecen un salario mínimo de miseria a un país cansado de esperar en la cola de la historia.

7. Colombia se encamina hacia una crisis de larga duración al estilo de la japonesa sin que su elite política sea consciente de la gravedad del proceso económico en que se está viendo inmerso el país. Utilizan recetas populistas, maquillan los datos sin vergüenza alguna, mienten a la gente y aseguran que Colombia es una suerte de Dinsneyland en donde paseas por la calle y el Pato Donald te regala un helado. Pero no es así, y la depresión hacia la que se encamina el país será brutal y de consecuencias impredecibles para todos porque es, como decía Bill Clinton, la economía ¡estúpido!

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