El río Magdalena ¿un enfermo crónico?

15:51:00


Continúa el debate frente al proyecto de navegabilidad del río y los impactos del fenómeno de El Niño en la cuenca Magdalena -Cauca.


Por: Tatiana Pardo / Blog El Rio.


La salud de la arteria fluvial más importante del país tiene preocupados a varios sectores de la población; geólogos, hidrólogos, economistas, abogados, pescadores y agricultores, todos han sido testigos de su agonía. El río Magdalena está enfermo, hay tramos que se cruzan caminando sin mayor esfuerzo, los peces aparecen muertos a las orillas, y actividades como la minería (legal e ilegal), la deforestación, la ganadería y la intensa sequía que azota al país sólo empeoran su condición de paciente ignorado.
Se refieren a él como un “enfermo crónico mal medicado”. Significa que el acetaminofén que le están dando es insuficiente para calmar todos sus males que, ante los ojos de un país, siguen creciendo y acabando con su vida. Mejor dicho, el río lo que necesita son médicos (políticos, empresarios, ciudadanos del común, científicos) comprometidos con su pronta rehabilitación. (Ver: Pilas con el cambio climático para navegar el río Magdalena)
Esa fue la metáfora que se utilizó durante el foro, organizado por Fescol y el Foro Nacional Ambiental, que tuvo como tema de discusión el proyecto de navegabilidad del río Magdalena. Algunos de los científicos más destacados insistieron en que no hay los suficientes estudios técnicos para afirmar, con absoluta certeza, que esta mega obra es viable y beneficiosa para el río. Advirtieron que no se han tenido en cuenta los costos ambientales, sociales y culturales del proyecto, ni la capacidad de resiliencia del río ante nuevos escenarios de cambio climático.
“La gran condena del río Magdalena es no ser tratado con una visión de cuenca; es decir que no se tienen en cuenta los demás ecosistemas, los servicios ambientales que presta, la relación con la población, los niveles de sedimentación, ni la intensificación de los eventos climáticos extremos (El Niño y La Niña)”, dijo Manuel Becerra, ex ministro de Ambiente, durante el foro. (Ver: Científicos arremeten contra la ideal del Magdalena navegable) 
La controversia fue creciendo desde mediados del 2014, cuando el Gobierno Nacional anunció la intervención del río Magdalena a través de un contrato con Navalena (consorcio conformado por la brasileña Odebrecht, con el 87% de participación, y la colombiana Valorcon, con el 13%), por $2,5 billones para realizar obras de dragado y mantenimiento con la promesa de volverlo navegable durante los 365 días del año y así reducir los costos de transporte y las emisiones de CO2.
El punto es que no se está discutiendo sobre el futuro de cualquier río, sino de uno que atraviesa 19 departamentos, 724 municipios, genera el 80% del Producto Interno Bruto del país, el 75% de la energía hidráulica, el 70% de la producción agrícola y alberga más de 200 especies de peces que sirven de alimento y sustento económico para miles de familias. (Ver: Las mejores imágenes del río Magdalena)
Pero el problema es que hoy en día, el 78% de la cuenca está erosionada, la pesca ha caído en un 50% durante las últimas tres décadas, el transporte de sedimentos al bajo Magdalena ha incrementado 33 % en los últimos diez años y las actividades agropecuarias, los asentamientos humanos y la potrerización de los suelos para la ganadería sólo generan problemas de deforestación que impactan directamente sobre el río y lo siguen enfermando cada vez más.
A eso hay que sumarle el fenómeno climático de El Niño que, de acuerdo con el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), se extenderá hasta el mes de mayo y se volverá más intenso en febrero. La cuenca Magdalena Cauca está en alerta roja, con niveles inferiores a los promedios mínimos históricos para este mes, al igual que las regiones Andina, Orinoquía, Amazonía y Caribe por posibilidad de incendios en la cobertura vegetal.
“Me atrevo a decir que el país tiene que prepararse para una guerra del agua, tal como está ocurriendo en La Guajira. La demanda del recurso sigue incrementando pero la oferta es insuficiente en este momento”, advirtió Ómar Vargas, subdirector del Ideam.
El funcionario también aprovechó para decir que “los estudios que hay para garantizar la navegabilidad del río Magdalena son, en este momento, insuficientes por lo que es necesario hacer un análisis integral y un trabajo interdisciplinario para decir con certeza si las medidas que se están proponiendo son las más acertadas, y a la vez dimensionar los impactos que pueda tener cualquier acción sobre una cuenca tan frágil y vulnerable como lo es la del Magdalena Cauca”.(Ver: Postales de río colombianos en el siglo XX)
Por su parte, Pablo Leyva, exdirector del Ideam, asegura que sí existen los suficientes estudios sobre el río Magdalena pero el problema es que están completamente desconectados. “Por ahora le hago un llamado a Cormagdalena para que se concentre en su trabajo de proteger y conservar el río y no en hacer canales navegables con empresas. Creo que deberíamos unirnos todos para solicitar la suspensión del proyecto y derrocar el Plan Nacional de Desarrollo porque no sirve y no es coherente con el país ni con el proceso de paz que se está llevando a cabo”.
Pese a que el Foro no contó con la participación de ningún funcionario de Navalena o Cormagdalena, en anteriores encuentros éstos ya habían expuesto su posición al respecto aludiendo a que sí se han hecho los suficientes estudios técnicos que han sido  reconocidos por organizaciones prestigiosas a nivel internacional, y que además cuentan con el asesoramientos de diferentes expertos para estudiar los impactos ambientales. (Ver: El  museo del río Magdalena, una apuesta por el conocimiento)
Así mismo Jorge Barragán,  presidente de Navelena, ha dicho en varias oportunidades que el problema es “el desconocimiento que hay sobre el proyecto pues ha medida que se va socializando, la gente va cambiando su opinión“. Adicionalmente, dice, “aunque el proyecto no tiene un enfoque ambiental, sí tendrá un efecto subsanador“.
Al finalizar el foro, que tenía como objetivo discutir el futuro del río Magdalena, la profesora de la Universidad del Magdalena y experta en el río, Sandra Vilardy, hizo un llamado al Gobierno: “Si no acabamos con la línea de corrupción que existe actualmente en nuestro país y no invertimos los recursos como corresponden, de nada sirve que los científicos nos comprometamos con proteger el río. La culpa no es sólo del Ministerio de Ambiente y las Corporaciones Autónomas Regionales; empresarios y ciudadanos también deben salvar a este enfermo crónico, pues el acetaminofén ya no le sirve más”.  

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