Camilo Torres Restrepo.

17:23:00

En la maleta de viaje de Francois Houtart llegaron algunos ejemplares del libro Camilo Torres Retrepo y el amor eficaz, editado en Quito (Ecuador), del cual es autor el mismo Houtart junto con Javier Giraldo Moreno S.J. y Gustavo Pérez Ramírez.

Por: Luis I. Sandoval / El Espectador.

La edición con prólogo de Monseñor Pedro Casaldáliga, Obispo retirado de San Félix de Adaguaría, Mato Grosso (Brasil), aparece en el 50 aniversario de la muerte en combate de Camilo. Privilegiado en recibir el pequeño libro entre los primeros, lo repasé ávidamente el fin de semana.

Francois Houtart, sacerdote, profesor emérito de la Universidad Católica de Lovaina, fue quien dictó en marzo de 1954 una Conferencia sobre sociología urbana en el Seminario Mayor de Bogotá, circunstancia que despertó el interés de Camilo por ir a estudiar en esa Universidad belga, a la cual ingresó efectivamente en septiembre del mismo año 54.

Gustavo Pérez Ramírez, quien tiene hoy 87 años, la misma edad que tendría Camilo, fue su compañero en el Seminario y luego en Lovaina. De su pluma es el Libro Camilo Profeta para nuestro tiempo, Bogotá, 1996.

Javier Giraldo Moreno, sacerdote jesuita, ha trabajado durante largos años con un diligente equipo en rescatar el legado de Camilo en todos sus aspectos y de situarlo en el contexto de la Iglesia, el país y el continente. Antes del que ahora se referencia ha editado cinco libros.

El Obispo Casaldáliga, catalán-brasileño, uno de los más caracterizados pastores de la teología de la liberación en América Latina, expresa en el prólogo: “¿Cuál es, Camilo, tu legado? ¿Qué querías, loco radical del evangelio de Jesús, saltándote los cánones y el prestigio y la paz y la vida? Lo dijiste repetidamente y lo fuiste gestando en un largo proceso de fidelidad. En última instancia, yo entiendo, Camilo, que fue el Mandamiento Nuevo el que te pudo, el que te arrancó de todas las burguesías heredadas, y de todas las acomodaciones prudentes y de aquellas compasiones a distancia con que tan fácilmente, nosotros –la jerarquía, los católicos tradicionales, los miembros normales de la sociedad- encaramos la miseria y el dolor y la desesperación de los condenados de la tierra”.

Giraldo, Pérez y Houtart dibujan a grandes rasgos la personalidad multifacética de Camilo y resaltan con fuerza su contemporaneidad.

Giraldo coloca en labios de Camilo: “Viví en carne propia lo duro que es la guerra. Comprendí con claridad que en la realidad de Colombia la lucha armada desde las mayorías era justa e ineludible… El tiempo siempre juega en contra de los más débiles. El paso del tiempo les permite a los poderosos refinar su poderío y su perversidad. Todo esto pone en cuestión la eficacia de una guerra desigual”.

Cuando usted habla de Camilo ¿Qué es lo primero que se le viene a la mente de él? Pérez responde: “El profeta. Lamentablemente un profeta desoído, que merece ser escuchado, sobre todo en nuestros días… A Camilo hay que recordarlo en su integridad de humanista cristiano y científico social revolucionario, no solo en su aspecto sensacionalista de cura guerrillero”.

Houtart: “El sueño de Camilo de una unidad popular tiene bases en la realidad. Lo que falta es el desarrollo de una perspectiva común para la construcción de un nuevo paradigma, y para definir a nivel colombiano lo que es el Bien Común de la Humanidad contribuyendo así a su construcción global. Ya Camilo nos decía: “Necesitamos la unión por encima de los grupos”.

Último texto, en este volumen de bolsillo ilustrado desde la carátula con fotografías del revolucionario sonriente, es una reseña en paralelo, debida a Javier Giraldo, del pensamiento de Camilo y el del Papa Francisco: impresionante la proximidad de conceptos.

Ireneo Rosier, hace tiempo (1968), constató: “Camilo no era un coca-colo existencialista con sotana. El fondo de su vigor vital era serio”. Camilo vive, carajo!

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