¿Gratuidad de la educación?

08:18:00

Recientemente, se difundió la noticia de la aprobación de la “gratuidad” de la educación en Chile para más de 170mil estudiantes (20% del total de matriculados). 

Por: FEU Colombia.

En realidad, lo aprobado fue una modificación a la ley anual de presupuesto, incrementando la partida presupuestal a las universidades estatales, el número de becas para estudiantes ubicados en los primeros cinco deciles y generando la obligatoriedad para que las universidades estatales garanticen la gratuidad de la educación para quienes cumplan los requisitos establecidos. Todo ello como medidas transitorias que culminarían en el año 2020 con la gratuidad para el 100% del estudiantado de educación superior.

Dentro de las principales críticas planteadas a esta ley, se encuentra que mientras se siga teniendo como marco el actual modelo educativo chileno, completamente mercantilizado, cualquier medida de calidad y aquellas que buscan la gratuidad, continuarán fortaleciéndole en tanto seguirán contemplando la intermediación de los bancos, la financiación a las universidades privadas y además obviarán la necesidad de responder a la principal exigencia de las y los estudiantes de replantear todo el modelo educativo (que será la discusión del 2016); otra de las críticas ubica que la política sigue siendo focalizada a ciertos sectores y no es una política universal, excluyendo a Centros de Formación Profesional, a los Institutos Profesionales y a las y los estudiantes que no se encuentran en los primeros cinco deciles; Por último, el hecho de que solo tenga alcance de 1 año hasta la aprobación del próximo presupuesto lo que plantea serias limitaciones para su continuidad.

Sin entrar en profundidad del debate frente a la educación en Chile que corresponde a sus realidades concretas y a la fuerza del movimiento estudiantil para dar continuidad a las disputas, se ubica como un avance fundamental el nivel de posicionamiento de las reivindicaciones de la sociedad chilena en materia de educación. En particular para Colombia, la principal preocupación debería ser que tras haber seguido dicho modelo como calco y copia, se siga este mismo rumbo en una discusión amplia, abierta y democrática. La discusión de la gratuidad, bajo un principio básico de romper con el sistema de mercado, competencia y privatización, es necesaria en el país si realmente se quiere avanzar hacia la paz con justicia social.

Sin embargo, el Gobierno Nacional en Colombia se ha atemorizado desde que en 2011 la Mesa Amplia Nacional Estudiantil le planteó la discusión frente a la gratuidad integral y progresiva de la educación e inició un proceso de construcción de una propuesta alternativa evidenciando que el país cuenta con los recursos para invertir directamente en educación pública por medio de la redistribución del presupuesto que se va para deuda y la guerra, así como el cobro de mayores impuestos a quienes más dinero tienen. Contrario a dar este debate, el Gobierno inició con el programa “Ser Pilo Paga” para garantizar la “gratuidad” a 10.000 estudiantes cada año, siendo en realidad créditos-beca que profundizan el endeudamiento como mecanismo de acceso a la educación superior, no logran cubrir ni siquiera el 2% de la tasa de cobertura y ha desembocado en la destinación de los recursos públicos, bastante disminuidos para las universidades estatales, hacia las universidades privadas.

Varias diferencias se encuentran entonces con las medidas adoptadas en Chile: 1. La proyección de implementar la gratuidad al 100% de las y los estudiantes, que es una proyección inexistente, ni siquiera mencionada, en Colombia; 2. El incremento del presupuesto hacia las universidades estatales, que al igual que en Colombia, mantenía una tendencia a la baja; 3. La discusión frente al modelo educativo a nivel estructural, bajo la comprensión de que hay aspectos más profundos de la simple discusión técnica de los recursos y que contempla la esencia y el para qué de la educación: ¿Para las empresas o para la gente? ¿Para reproducir modelos antidemocráticos, corruptos y basados en la desigualdad o para construir alternativas reales desde el conocimiento?

Es hora de que Colombia abra la discusión frente a un nuevo modelo de educación básica, media y superior con el conjunto de la sociedad. Es hora de que el movimiento estudiantil, desde la unidad, ponga sobre la mesa alternativas reales al endeudamiento, la privatización, la educación para las grandes empresas y trace el camino hacia una educación para la paz, es decir, pública, gratuita y de calidad: como derecho fundamental y bien común.

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