Envejecimiento de habitantes rurales, otro freno al desarrollo del campo.

19:55:00

Lo más preocupante de la situación rural es que mientras los habitantes actuales envejecen, el relevo generacional que debe darse de manera natural no está del todo consolidado”, afirma José Leibovitz, experto en economía e ingeniero mecánico de la Universidad Nacional de Colombia (U.N.).

Por: Agencia de Noticias U.N

Según el académico, quien participó en la elaboración del informe “Misión Rural”, entregado al presidente Juan Manuel Santos, en el que se plantea una hoja de ruta para los próximos 15 años frente a lo que debe ser el desarrollo del campo en el país, “resolver o detener la migración de los jóvenes de las zonas rurales a las ciudades será uno de los grandes retos que enfrentará el país en los próximos años”.

Estas reflexiones forman parte de los análisis que viene realizando el Centro de Pensamiento en Desarrollo Rural de la U.N., dirigido por el profesor Fabio Leiva, y fueron incluso refrendadas por Luis Fernando Forero, secretario de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), en el reciente Foro Semana sobre el corredor Tecnológico Agroindustrial Bogotá y Cundinamarca, organizado por la Vicerrectoría de Investigación de la Institución.

Precisamente, en el campo colombiano viven, según datos del reciente Censo Nacional Agropecuario, 50 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años. En el 2005, la cifra era de 26 adultos por esa misma cantidad de jóvenes.

La situación es aún más grave en Cundinamarca o el área rural de Bogotá, donde habitan 87 y 70 adultos por cada 100 menores de 15 años respectivamente.

Al respecto, el profesor Fabio Leiva señala que esta situación se produce por la migración, cada vez mayor, que hay de los municipios hacia las urbes que brindan oportunidades de trabajo a los jóvenes; a esto se suma el envejecimiento inevitable de la población.

Otra cifra relacionada con la vejez rural es la reducción de la cantidad de personas que habitan por hogar, la cual pasó de un promedio de 4 personas a 3,32 personas. Atlántico, Quindío y Cundinamarca son los departamentos con menos ciudadanos por hogar contabilizado.

“Es evidente que mientras las personas van adquiriendo su mayoría de edad, buscan la forma de salir de sus viviendas rurales para llegar a Bogotá u otras ciudades”, agrega el experto Leibovit. De hecho, se registra con frecuencia, además, que muchos niños menores de 10 años viven con sus abuelos en las veredas, mientras sus padres, entre los 20 y 30 años, trabajan en oficios informales en las urbes.

Queda entonces planteado un reto para los próximos años, que se enmarcará dentro del posible posacuerdo, el cual se firmaría entre al Gobierno y las FARC, y es la necesidad de buscar mayores oportunidades de desarrollo agrario y planes de extensión de las universidades; de esta forma, los jóvenes rurales tendrán menos razones para salir de sus parcelas, coinciden en afirmar los analistas Leiva y Leibovitz.

De igual manera, en la actualidad, el 40 % de los habitantes del campo carecen de acceso a una fuente de agua mejorada y reciben ingresos promedios por debajo del salario mínimo. Además, en su mayoría no son propietarios, situación que impulsa el éxodo.

Al respecto, el investigador Leibovitz señala que los otros caminos existentes para revertir esa situación están relacionados con el mejoramiento de vías terciarias, que permita a los agricultores comerciar mejor sus productos, la implementación de sistemas de riego para garantizar agua potable y cosechas seguras, además de inversión en sanidad agropecuaria.

Pero será definitivo, explica, apoyar la agricultura familiar, que debe incluir un registro para enfocar adecuadamente la inversión de los recursos públicos.

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