24 de enero: Un movimiento por construir.

09:19:00

Desde inicios del 2016 ganan audio voces de ciudadanos inconformes con los aconteceres políticos y económicos de final de año e inicio del nuevo. 

Por: Daniel Vargas / Desde Abajo.

El aumento del salario mínimo, la venta de Isagen y la inminente reforma tributaria –con incremento del Iva del 16 al 19 por ciento–, son algunos de los factores de su inconformidad, y las principales razones para las concentraciones en que han terminado sus reclamos e inconformidad.

Concentración novedosa. El pasado 24 de enero tomó forma su propuesta extendida a la sociedad colombiana para congregarse en protesta contra el actual gobierno. Propuesta circulada a través de redes sociales.

En Bogotá, algunos miles de quienes la pueblan, se encontraron en su principal plaza, la de Bolívar, a una cuadra del sitio donde habita quien firmó las medidas motivo de rechazo. A los reclamos ciudadanos fue agregada la pretendida venta –privatización– de la Empresa de Teléfonos de la ciudad, así como la Transportadora de Gas Internacional.

El encuentro capitalino

A partir de las 9 am empezaron a llegar hombres, mujeres, niñas y niños, personas a pie o en bicicleta; se presentaron algunos gremios sindicales pertenecientes a la Central de Trabajadores de Colombia y de la Confederación General del Trabajo, así como pequeños grupos representantes de partidos políticos, mayoritariamente de izquierda, aunque el evento tuvo un matiz apartidista y más bien cívico.

Con el pasar de las horas la conglomeración tomó más cuerpo, organizándose las personas presentes en círculos de discusión, con espacio para que cualquiera tomara la palabra y diera su opinión, esto con el propósito de identificar las incertidumbres comunes y lograr un sentido de malestar social colectivo que oriente el avance de esta confluencia social. También fue levantada una tarima, abierta a la concurrencia, con un micrófono para que cualquiera expusiera sus puntos a tratar y propusiera acciones.

Al final de dominical encuentro, como conclusión del mismo, fue acordada una nueva concentración para el miércoles 27 de enero a las 5 pm, esta vez en el Parque Nacional, en la que se buscará pactar un nuevo orden político que permita fijar un rumbo favorable a los principales intereses de las mayorías nacionales.

Juventud crítica y política

Los jóvenes hicieron parte activa de la movilización. Desde Abajo habló a través de uno de 26 y otro de 27 años; ellos cuentan: "Se conformaron círculos para discutir fundamentalmente por qué seguir peleando e identificar las cuestiones de mayor acento. Las conclusiones fueron llevar esto hacia un movimiento por defensa de lo público, del agua, del territorio común, de las empresas públicas, por un aumento salarial justo, demandar la participación ciudadana en la planeación territorial, que podamos crear espacios de diálogo ciudadano para seguir discutiendo. Se quiere volver esto un movimiento incluyente hacia un paro cívico nacional, seguir fortaleciendo formas de democracia directa, territorial, asamblearia". A este evento se unieron grupos juveniles de todo tipo, afirman los jóvenes: "mucha gente joven; anarquistas, socialistas, comunistas, pero la mayoría ciudadanía muy consciente de no querer gobiernos de congresistas ni de políticos. Se agitaron cosas como la revocatoria del Senado y de la presidencia. Había de todo".

Una propuesta desde la juventud que quiere participar.

Le preguntamos a un compañero por sus percepciones de lo acontecido y por alguna propuesta de cara a lo que se viene a mitad de semana, a lo que respondió: "me parece más importante lo que se pueda sintetizar de los diálogos colectivos; hubo mucha iniciativa allí que es mejor analizar con calma. Pero diría, como principio, que esto siga, que podamos pasar de la indiferencia a la indignación y de ésta al inconformismo generalizado, organizar movimientos que desaten la iniciativa ciudadana, buscar articulación con los movimientos del campo, lo étnico, movimientos territoriales, de mujeres, intelectuales artísticos y buscar, como mínimo, una renovación política en el país y un cambio social que ofrezca mejores condiciones de participación democrática, mejorar siempre el nivel de vida de la población. Pero por el momento inmediato, que pueda constituirse como un movimiento unido, capaz y propositivo, con procederes ofensivos contra el régimen para convertir esta crisis económica –que ya se va mostrando como crisis de gobierno– en una crisis de régimen que desate iniciativas de carácter social o político que sea más como una llave que abra posibilidades destituyentes".

Qué dijeron las y los bogotanos

La exigencia de revocatoria del alcalde Enrique Peñalosa fue la arenga más popular. Muchas son las personas que están inconformes con lo que hasta ahora ha demostrado el político en su proceder ejecutivo. Del metro, ya proyectado en su primer tramo y del que ya se tenía el presupuesto acordado con el gobierno nacional, nada empieza, por el contrario opta por realizar nuevas investigaciones sobre algo ya estudiado, y en lo que la ciudad ha invertido cientos de miles de millones de pesos, y en vez de un metro subterráneo planea la construcción de uno elevado, según él más económico. ¿Negocio de por medio?

Pretensiones privatizadoras: además de la firme intención de vender la Empresa de Teléfonos de la ciudad, también pretende feriar Transporte de Gas Internacional (TGI), empresas que hasta ahora dejan grandes réditos para la ciudad. De esta manera, la visión de gran empresario –proyectada como candidato a la alcaldía y que fue la que convenció a la mayoría de los y las bogotanas para votar por él–, hoy no parece ser más que una simple promesa de una politiquería neoliberal que nada bueno ha dejado para nosotros, los de abajo. Además de los recortes del 40 por ciento en el presupuesto para la salud, y el cambio de sentido de la carrera 11, la urbe continúa siendo la misma, de la Bogotá que todos queremos, muy poco o nada avanza.

Lo que deja el 24 de enero

Aunque la convocatoria realizada por las redes sociales prometía una movilización mayor, salieron a las calles unas 7 mil personas, por lo menos en lo que a la capital se refiere. No obstante, y a pesar de la tímida muestra de indignación, es alentadora la reacción que las y los colombianos mostraron ante los problemas sociales que se avecinan. Poco tenemos que perder quienes poco tenemos, el único camino es el encuentro y el diálogo con vecinos, amigos y desconocidos, para a través del intercambio de opiniones conocernos y romper la pared invisible que nos separa, a pesar de vivir y padecer iguales dificultades diarias, a pesar de aspirar y soñar con una vida mejor. Dialogar para superar temores, para dejar atrás el temor a la inseguridad, con la que nos aíslan y nos hacen sentir extraños y hasta enemigos. Encontrarnos para dejar atrás el miedo a lo inevitable, el cambio, el que está presente en todas las fibras del mundo que habitamos, sin que sea la excepción el cuerpo social. Nosotros, los de abajo, somos la energía para que tome forma.

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