La economía política latinoamericana.

05:24:00

Las condiciones de equilibrio económico tienen fundamentales que deben ser analizados desde la óptica de la economía real y su comportamiento en las manifestaciones de la política monetaria y de la fiscal. 

Por: Germán Umaña Escobar / Portafolio.

Latinoamérica presenta un déficit en la evolución de los sectores productivos de bienes y servicios y podría afirmarse que su comportamiento pendular impidió la generación de un proceso de desarrollo, en el cual las favorables condiciones en el crecimiento no se manifestaron en un proceso de desarrollo que fuera sostenible. 

Independientemente de si los gobiernos fueron de derecha o de izquierda, el mayor problema se encuentra asociado con la evolución de los sectores primarios y, especialmente, la dramática caída en los precios de los commodities. 

Desafortunadamente, los ingresos generados en el pasado reciente se despilfarraron en políticas asistencialistas que mostraron una mejora aparente en el bienestar de la población en general, en la disminución de las líneas de pobreza, marginalidad y el ascenso de una clase media que hoy está desilusionada. 

Los sectores secundarios de la agricultura, la agroindustria y la industria fueron, casi, sin excepción, víctimas de la denominada ‘enfermedad holandesa’, con fenómenos recurrentes de revaluación de las monedas, sustitución de la producción interna por las importaciones, bajos niveles de inversión y, por supuesto, muy escasa incorporación de progreso técnico, innovación y desarrollo de políticas activas para estos sectores fundamentales para asegurar la sostenibilidad del desarrollo en el mediano y largo plazo. 

El sector de los servicios, en lo pertinente a la infraestructura, se sostiene, en principio, con importantes recursos de los gobiernos y, ahora, promoción de las alianzas público privadas, y, por supuesto, aumento del endeudamiento externo e interno. ¿Es sustantivo el avance en esta materia? Sin duda, hay que responder positivamente, pero también hay que decirlo: habrá que pagar caro en el futuro su amortización. 

Otros programas de infraestructura como vivienda y dotación de servicios públicos, educación y salud, se han quedado sin recursos y, seguramente, detendrán el boom que vivieron en el pasado reciente. Nuevamente, se sienten vientos de privatización, los cuales retornarán con más fuerza en los próximos años. 

Pero, los grados de libertad para responder a esta difícil situación son, desafortunadamente, pocos y así se manifiestan en las cuentas macroeconómicas de prácticamente todos los países latinoamericanos: saldos negativos en las cuentas externas, reservas internacionales, apenas suficientes para honrar los compromisos adquiridos, incremento del endeudamiento externo, disminución en los niveles de inversión extranjera, devaluación, aumento en las tasas de interés, inflación, déficits fiscales y desempleo. 

Todo ello en el marco de un mayor descontento de la población con sus gobernantes, viraje hacia los movimientos de oposición, una nueva geopolítica en Latinoamérica y, en algunos casos, triunfalismos delirantes, que ojalá no conduzcan al regreso del extremo del péndulo de las políticas de ajuste estructural. La oportunidad son los acuerdos nacionales y de integración, que impidan el ascenso de cualquier extremismo económico o político.

Share this

Related Posts