¿Quiénes son los presidenciables?

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En una democracia, aun imperfecta como la colombiana, todos tenemos el derecho a interrogarnos quiénes podrán ser los candidatos a la Presidencia en el 2018, año en el que finaliza el segundo y último periodo presidencial de Juan Manuel Santos.

Por: Alonso Ojeda Awad / Semanario Caja de Herramientas.

Y no solo el derecho, si no la obligación de escudriñar en el complejo y cambiante panorama político donde nos estamos jugando, nada más y nada menos que la paz y la reconciliación que han sido tan huidizas para la sociedad colombiana. En estos esfuerzos es de justicia reconocer las dimensiones de estadista del Presidente Santos, quien, contraviento y marea ha persistido y demostrado en la mesa de dialogo de Cuba su impecable compromiso por la Paz. 

Hoy, al reflexionar sobre los potenciales candidatos a la presidencia, siento que estos deben tener como impronta fundamental: un claro compromiso con la construcción de la sociedad del Pos acuerdo, para rehacer el destruido tejido social y volcar todos sus esfuerzos en la incorporación a la vida social y económica de las más de seis millones de víctimas que nos dejó el conflicto armado. Es urgente pagar la vieja y anacrónica deuda social que el Estado tiene adquirida con los pobres del campo y de la ciudad y en definitiva lograr posicionar a Colombia en el grupo de naciones, donde el reconocimiento a los DD.HH. en todas sus dimensiones, sean verdaderas políticas públicas de satisfacción a las necesidades y expectativas de la gente. 

Ya el Senador Horacio Serpa desde su periódico virtual Ola Política muestra los atributos especiales que conjugan la vida política de Humberto de la Calle y lo enseñan como uno de los colombianos con más opciones para ocupar la silla presidencial. Nacido en la apacible población de Manzanares, Caldas. Desde muy joven mostró sus inquietudes literarias que lo llevaron a ser el “monaguillo” de los Nadaistas Gonzalo Arango y Jota Mario Valencia. Sin embargo, muy pronto asumió la ideología liberal de su padre, víctima de la violencia en su pueblo natal, y en ella se ha mantenido hasta los días actuales, donde se desempeña con sobrada solvencia y reconocimiento como el jefe de la delegación de Paz del gobierno Santos, en La Habana, Cuba. En esta última y desafiante responsabilidad le ha enseñado a la sociedad colombiana que es posible dialogar con los adversarios más duros situados en la otra orilla de nuestra juridicidad. Ha sido capaz de comprender y conducir la complejidad hasta tales extremos, que de ella misma ha germinado la nueva y real posibilidad del fin de la violencia, y de lo que es más importante el renacer de una verdadera actitud democrática en los curtidos guerrilleros de las Farc. Por eso, es nuestro primer opcionado para llegar a la presidencia de la Republica, en el profundo desafío de construir la sociedad del pos acuerdo que hoy se está delineando en los sueños de La Habana. 

Hay un segundo candidato que con su diplomacia política y el correcto manejo de las bancadas parlamentarias en el Congreso le ha permitido al Presidente Santos cruzar un océano de dificultades y lograr la aceptación del Plebiscito como mecanismo que le permita al pueblo ratificar los Acuerdos de La Habana. Me refiero al Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, quien se ha convertido en uno de los más emblemáticos defensores de la Paz. La sociedad colombiana lo ha visto en los municipios más deprimidos y afectados por la guerra levantando su voz y su gestión para convencer a miles de compatriotas de que: llegó la hora de la Reconciliación Nacional, y en abrumadora mayoría debemos votar masivamente en el próximo Plebiscito, el que abrirá las puertas a una Colombia justa, incluyente y solidaria. Su compromiso con la paz y con las víctimas del conflicto lo avalan como la personalidad que está en condiciones de asumir la Colombia del pos acuerdo para poner sobre rieles la nueva sociedad del pos conflicto. 

Desde los campos de una nueva y fraterna sociedad se viene perfilando la figura valiente y carismática de Iván Cepeda Castro. Su nombre está íntimamente ligado a la larga lucha por la supervivencia y el surgimiento político de las víctimas de esta cruel guerra fratricida. Pocos como él conocen el laberintico proceso que llevó al Presidente Santos a declarar a las víctimas como el eje central y fundamental de la Paz. La Colombia nueva que surge después de la firma de la Paz va a encontrar en él una reserva moral y ética como pocas veces se ve en la vida traumática de las naciones. De esa conjunción de esperanzas, sueños y fe, Iván Cepeda Castro se perfila como el dirigente social que es capaz de enrumbar a Colombia por los inéditos y solidarios caminos, haciendo realidad el artículo 22 de la Constitución Política: “La Paz es un deber y un derecho es estricto cumplimiento”. 

Estos son los nombres que desde el fondo de mi corazón se revelan como hombres con formación, trayectoria política, compromiso y capacidad para concretar y hacer realidad el país que desde la esencia misma del Estado pueda implementar y concitar a los distintos sectores sociales para hacer realidad y darle sostenibilidad a los acuerdos que hoy permiten la paz, los que no son otra cosa más que: hacer realidad los sueños de justicia social y prosperidad que tanto anhelamos los colombianos.

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