2015: el año del reacomodo de las fuerzas políticas.

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Si 2014 fue el año de consolidación de la Unidad Nacional para lograr la reelección de Santos, en 2015 los partidos se reacomodaron y Vargas Lleras se consolidó como el candidato con más fuerza para 2018.

Por: Fabian Acuña / Razón Pública.

Años electorales

Tanto 2014 como 2015 fueron años electorales. En el primero se definieron las autoridades nacionales (presidente y Congreso) y en el segundo, las autoridades locales y regionales (gobernadores, asambleas, alcaldes, concejos y juntas administradoras locales).
La Unidad Nacional, que venía desde el primer gobierno Santos, mostró un desgaste natural en las elecciones de 2015, ejemplificado por las acciones de Vargas Lleras, quien se dio a la tarea de copar buena parte de la burocracia nacional con miras a su campaña presidencial en 2018.
La paz con las FARC también fue un factor de división política entre quienes acompañan el proceso y quienes tienen sus distancias, sobre todo respecto de los beneficios y concesiones para los exguerrilleros en un eventual acuerdo.
Estos dos fueron los factores principales que enmarcaron la competencia política de 2015 en el plano regional, por tratarse de las bases sociales que en alguna medida soportan la clase política nacional. Por esta razón el resultado de las elecciones del pasado 25 de octubre era decisivo para proyectarse a las elecciones presidenciales de 2018.

Fuerzas políticas en movimiento

1. El sistema de partidosLos resultados de octubre han sido objeto de un sinnúmero de análisis y reflexiones. Aquí intentaré hacer un balance en dos acápites: el sistema de partidos y los sectores políticos en competencia.
En las elecciones para corporaciones públicas los protagonistas son los partidos políticos que gozan de personería jurídica. Son muy pocos los grupos significativos de ciudadanos que obtienen representación en el Congreso, las asambleas departamentales, los concejos municipales y las JAL.
Por su parte, para los cargos de la rama ejecutiva, nacional o local, los partidos siguen desplegando sus redes regionales, pero compiten con los grupos significativos de ciudadanos y con las coaliciones de todo tipo.
Algunos movimientos ciudadanos aspiran a convertirse en partidos políticos, aunque no lo logran (ej. Progresistas del alcalde Petro en Bogotá), y otros alcanzan una condición de permanencia y obtienen la personería jurídica, como el Centro Democrático. Entre los grupos ciudadanos pueden encontrarse los que surgieron como alternativas a la política tradicional, así como un gran número de liderazgos que provienen de la política tradicional y que, ante el desprestigio de los partidos, se presentan como “independientes” (como lo que fue en su momento Primero Colombia del expresidente Uribe).Los grupos de ciudadanos se constituyen casi siempre alrededor de un líder político que aspira a un cargo ejecutivo, y a menudo no tienen la intención de ir más allá de una elección (ej. Somos Nariño, del gobernador Camilo Romero).  Es más: los elegidos   por grupos ciudadanos al Congreso pasan a ser parte de la bancada de un partido político con personería jurídica.
Algo similar ocurre con las coaliciones que pulularon en estas elecciones regionales, como en el caso de Bogotá:
- Coaliciones entre partidos políticos para presentar candidatos, como la que presentó a Rafael Pardo a la Alcaldía, liderada por el Partido Liberal y acompañada por el MIRA; y
- Coaliciones entre grupos significativos y un partido político, como hizo Enrique Peñalosa, quien se presentó por el grupo Recuperemos Bogotá, acompañado por Cambio Radical y parte del Partido Conservador.

Como muestran los cuadros siguientes, en la elección de gobernadores y alcaldes de ciudades capitales los partidos políticos con personería jurídica (PPJ) fueron importantes pero tuvieron competencia significativa por parte de las coaliciones y, en menor medida, de los grupos significativos de ciudadanos (GSC):
Gobernadores  Alcaldías capitales
2. Los sectores en competencia
Para analizar cómo les fue a las fuerzas políticas aludiré a cuatro sectores principales: la Unidad Nacional, la izquierda, el Centro Democrático y los alternativos.
Gobernadores
Gobernadores por partido
Alcaldes Capitales
Alcaldes capitales por partido
-Como ya dije, la Unidad Nacional venía con fisuras que se acentuaron en las elecciones locales. Si bien los partidos que la constituyen anunciaron que no actuarían como unidad, sino que cada uno iría tras sus aspiraciones, en algunos territorios el Partido de la U y los liberales participaron como partido o como coaliciones compitiendo contra Cambio Radical.
En 2014 Cambio Radical era el más pequeño de los partidos de la Unidad Nacional, pero logró crecer exponencialmente en las elecciones de 2015, a pesar de las críticas por sus vínculos con actividades controversiales. El liberalismo y el Partido de la U siguen siendo fuerzas importantes que tienen sus bases políticas en regiones donde consolidaron su predominio.
-El Centro Democrático, que obtuvo una buena representación en el Congreso, enfrentó en 2015 sus primeras elecciones sub-nacionales y aunque no cumplió las grandes expectativas  de obtener alcaldías y gobernaciones en lugares como Antioquia,  no puede ser ubicado entre los perdedores.
El CD fue el único partido político que el domingo 25 de octubre se despertó sin ningún cargo a nivel regional y en la noche logró una representación incipiente pero no despreciable en corporaciones públicas, así como en la gobernación de Casanare, tres alcaldías en capitales de departamento (Leticia, Florencia, Puerto Carreño) y varias alcaldías municipales.
-La izquierda recibió en estas elecciones su golpe más fuerte, pues perdió el predominio de 12 años en la capital de la República. Pese al intento de zanjar diferencias entre sus varias corrientes, con el apoyo del sector Progresista a la candidatura de Clara López, su representación en corporaciones públicas se vio reducida, lo cual representa un gran desafío con miras a 2018.
-Por último, varios liderazgos alternativos lograron imponerse a las maquinarias de los partidos políticos grandes, como fueron los casos de Federico Gutiérrez y Norman Armitage en las alcaldías de Medellín y Cali, respectivamente, o la gobernación de Camilo Romero (ex dirigente del Polo Democrático Alternativo), que se presentó como un grupo ciudadano en Nariño, en compañía de la Alianza Verde.

De aquí a 2018

Luego de las elecciones locales, Vargas Lleras ha recibido fuertes críticas de miembros del liberalismo, quienes consideran que Cambio Radical gozó de ventajas por tener al vicepresidente en varias regiones inaugurando obras en tiempos electorales.El principal proyecto presidencial es el del vicepresidente Vargas Lleras, quien tiene a sus cercanos en ministerios que concentran las grandes obras civiles y proyectos de vivienda, con el fin de posicionar su nombre como gran ejecutor del gobierno nacional. Esto le valió un intento de inhabilitación de su candidatura para 2018 por parte del Partido de la U en el trámite de la reforma de equilibrio de poderes. Y en esta ocasión fue el uribismo el que  objetó el proyecto.  Pasadas las elecciones regionales, todas las fuerzas han comenzado a reacomodarse. De hecho, buena parte de las alianzas y acuerdos pre-electorales tenían como norte consolidar fuerza para las elecciones nacionales de 2018.
Aunque acaban de pasar las elecciones regionales y aún falta para las  presidenciales de 2018, la campaña comenzó desde el año pasado con un único contendor y aún no se vislumbran más prospectos. Se puede anticipar que las fuerzas políticas en este momento tienen dos caminos:
Hacer coalición con la candidatura del vicepresidente, aceitados por la importante cuota burocrática que está manejando en las regiones; o
Hacer parte del grupo “todos contra Vargas” y alinearse con un candidato que tenga la capacidad de competir con la aplanadora de Vargas Lleras.

El mismo liberalismo y otros han propuesto en corrillos a Humberto de la Calle, quien podría ser esta opción después de liderar las negociaciones de paz en La Habana.
* Docente-investigador de la Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana e investigador del Observatorio de Restitución y Regulación de los Derechos de Propiedad Agraria. www.observatoriodetierras.org.​

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